Regresa el hongo asesino del pan

El 30 de Marzo de 2007 la revista Science advierte del resurgimiento de una grave enfermedad del trigo que amenaza los cultivos de todo el mundo. Esta patología está causada por un hongo que lleva el cursi nombre de Puccinia graminis. Este es un organismo bien conocido y cuyo genoma se está secuenciando. Hasta 1950 había protagonizado brotes esporádicos de roya, que así se llama la enfermedad, por todo el mundo con efectos devastadores. Por ejemplo, en los Estados Unidos arrasó con el 40 % de la producción de trigo de primavera. La roya se transmite rápidamente de unos cultivos a otros a través de esporas que son transportadas por el viento. Sin embargo, a partir de 1960 se produjo la selección eficaz de variedades que eran resistentes al hongo, lo que permitió importantes mejoras en la producción mundial. En este sentido, se dice que fue clave la dispersión, inducida durante los años 80, de un gen, el Sr31, que confiere resistencia al hongo. Todo fue bien hasta 1999, año en el que se descubre en Uganda una nueva cepa de P. graminis para la que prácticamente ninguna variedad era resistente, incluidas aquellas portadoras de Sr31. Durante varios años, el mundo observó impasible cómo esta variedad se extendió por el este de África. El caso es que la cepa Ug99 cruzó el Mar Rojo y ha alcanzado cultivos en Arabia y Yemen. Los fondos necesarios para iniciar las investigaciones a gran escala parece que, finalmente, están llegando. En la actualidad se sabe que el 90% de las 12000 muestras de trigo estudiadas son sensibles a la enfermedad y que también lo es el 80% de las cepas estudiadas procedentes de Estados Unidos. También se sabe que, recientemente, se ha producido una mutación en Ug99 que logra superar la resistencia conferida por un segundo gen el Sr24, lo que incrementa mucho la vulnerabilidad de todo el trigo mundial. Los investigadores creen que es fundamental que la roya no se propague a las enormes extensiones de cultivo que tiene Egipto, de lo contrario, la reproducción de esta cepa tan virulenta sería muy difícil de controlar. En las circunstancias actuales, es muy probable que la epidemia se propague rápidamente desde la Península Arábiga a Pakistán y la India. En 2006, investigadores de un centro de Etiopía encontraron unas pocas semillas de variedades que resultan prometedoras a la hora de enfrentar al hongo. Se obtuvieron 15 kilos de semilla con los que se plantó una extensión de 4 hectáreas. Ya están disponibles casi 4 toneladas de semillas que habrá que repartir inteligentemente con el fin de ralentizar el progreso de la epidemia. La carrera ha comenzado.

Si bosteza, es que le gustas

Estás hablando apasionadamente con alguien, sientes que eres la locuacidad encarnada, y tu condición raya la euforia como consecuencia del interés que crees despertar. De pronto, sin previo aviso, bosteza. Parece que el que acaba de despertar es quien te escucha. Es entonces cuando tienes la certidumbre de que lo único encarnado que hay entre vosotros es tu cara. La fuerza de la que presumías hace segundos hace aguas, se esfumó como el humo, y ya sólo te interesa buscar lo más rápido posible el atajo que te permita cerrar el tema. Es como descubrir que esa chica de la minifalda que te miraba hace un rato, se llama en realidad Manolo. ¿Es que se aburre? ¿Es que no durmió bien durante la noche pasada? Tal vez. Pero entonces bostezas tú, se te ha pegado. La mayoría de la gente piensa que bostezamos cuando estamos aburridos, pero no es así. El bostezo está controlado por un área del cerebro, llamada el núcleo paraventricular, que está implicada en otras funciones, tales como la erección del pene (sin duda, esto permite descartar la hipótesis del aburrimiento). Este sistema neuronal es diferente al que controla la respiración, por lo que tampoco parece tratarse de un fenómeno desencadenado por un déficit de oxígeno en los pulmones. De hecho, los fetos bostezan incluso antes de que a los pulmones les llegue el oxígeno por primera vez. Los científicos creen que el bostezo es un signo general que se produce con un cambio de alerta en la conciencia. Por ejemplo, se bosteza al despertar porque, inconscientemente, incrementamos de forma drástica nuestra atención por el entorno. Hace semanas, coqueteé con una hermosa mujer en una biblioteca. Ella estaba en otra mesa, aunque enfrente de mí. Yo, que sin bostezos me aburría, emití el mensaje: “me apetece mirarte, pero observa que disimulo al hacerlo debido a una respetuosa mezcla de educación e inseguridad”. Aunque ella estaba estudiando un libro muy pesado, recibió el mensaje, pues me comunicó con dulzura: “me importas un bledo”. Como mujer latina orgullosa que era, decidió no variar su tarea ni un ápice, pues yo no había tomado iniciativa explícita alguna que demandase un cambio consciente de atención, pero, al mismo tiempo, no pudo evitar el perder la concentración. Como consecuencia, se desencadenaron en ella una serie de bostezos incontrolables muy poco eróticos. Digamos que nuestros núcleos paraventriculares estuvieron aquella tarde centrados en actividades muy diferentes. Afortunadamente, lo que tenía visos de epidemia no se contagió a las mesas vecinas. Los científicos no saben por qué se contagia el bostezo, pero se cree que podría ser un mecanismo ancestral, ahora inútil, que serviría para comunicar cambios en el entorno y así coordinar comportamientos dentro de un grupo.

300

Que nadie espere ver una película histórica. “300″ es algo más que una buena adaptación a un cómic, es el mismo cómic en movimiento. Una absoluta fantasía que exige en el espectador una labor de especial imaginación, como ocurre con cualquier cómic. Es una batalla repleta de esteroides, abdominales y sangre en formato digital. Diálogos superfluos, interpretaciones banales, sentido del humor típicamente americano. Destila arrogancia y beligerancia por todos los poros. Adopta recursos estéticos que ya vimos en “Matrix”, pero logra entretener y ofrece un auténtico espectáculo visual. Es una película muy masculina, llena de excesos y dirigida a aquellos que fueron niños e imaginaron sobre la arena, sobre el papel, con muñecos de plástico, con monedas u otros artefactos, las batallas de sus libros. No gustará a muchos y a ella le deberás un favor. (**)

Cerremos Guantánamo

Así de vanidosas convierto yo las cosas y allá voy con lo que soy. Mucho de lo que allí está ocurriendo me violenta hasta el agotamiento y en mí despierta encontrados sentimientos. De la tristeza paso a la ira, de la frustración a la acción, de la acción a la apatía. Me duele Guantánamo y me rebela, me hace sentir impotente y responsable. Hasta sufro con los verdugos, que me muestran mi naturaleza miserable. No estoy calmado, no estoy resignado y nunca he pensado que sólo las cosas útiles merecen la pena, así que improviso un patético rimar, que es un gritar. Ni siquiera los hipócritas o los des-animados ignoran ya, tanto abuso desalmado en nombre de la libertad. Es el mundo al revés de manoseado amor, un completo absurdo, donde uno no sabe quien es peor, si los cobardes que patean al mendigo o la muchedumbre alrededor, que le sirve de abrigo. ¡Que se cierre Guantánamo! desde aquí pido.

Larga vida inmersa en caldo bacteriano

Me dispongo a explicar por qué una vida humana dura casi tanto tiempo como la vida del universo o por qué necesitamos del permiso de las bacterias para ser los reyes del mambo. Dos ejemplos que, en mi opinión, ilustran falacias asociadas con el uso de escalas erróneas y falta de perspectiva. La vida humana es larguísima en comparación con los tiempos que se producen en la naturaleza. Los físicos ignoran qué es lo que ocurrió por debajo de 10-43 segundos desde el origen del Universo. No se puede ir más temprano y, al mismo tiempo, respetar la mecánica cuántica. En otras palabras, tal es el período de duración más breve posible. Por tan poquito desconocemos los detalles del alumbramiento de un bebé que en la actualidad tiene un radio de unos 1027 metros. Y digo actualmente porque la cosa se expande a ritmo acelerado, de tal forma que cuanto más te acerques al “no-borde”, como diría alguien de un blog cercano, más rápido lo hace. Si representamos de forma logarítmica los tiempos de las cosas, observaremos que la vida media humana está muy próxima a la edad del universo, que se estima en algo menos de 1020 segundos. Por ejemplo, las partículas subatómicas de vida más corta, llamadas resonancias, duran 10-23 segundos y el neutrón, que dura un montón, apenas dura unos días. Para igualar la vida del universo se precisan muchísimas menos vidas humanas, que el número de pequeñas duraciones posibles o de vidas de resonancias que son necesarias para igualar una vida humana. Así que, si piensas que la vida es breve es porque no eres consciente de lo efímera que es la materia del Universo. Por otro lado, conocidos autores como S. J. Gould y L. Margulis han insistido en que el nuestro siempre ha sido, es, y será, un mundo de bacterias. La Tierra tiene aproximadamente 4.500 millones de años (ma) y, según el registro fósil, la vida se originó hace al menos 3.500. Me parece extraordinario lo pronto que apareció teniendo en cuenta que la edad de las rocas más antiguas es de 3.800ma. Hasta entonces, digamos que la Tierra era como aquello que define a todo buen resfriado, un liquidillo poco propicio. Pero aun siendo tan antigua, durante más de la mitad de la historia de la vida no hubo más que bacterias. De hecho, la primera célula eucariota no surge hasta hace unos 1.800ma y la primera miñocada pluricelular no aparece hasta hace aproximadamente 580ma. Sólo el número de bacterias que llevas encima en este momento (asumiré una correcta higiene personal) supera con creces al número de personas que hayan existido nunca. ¡Ah! y la próxima vez que beses a tu novi@ trata de no recordar que el 10% de su peso seco corporal son bacterias, muy bonitas, pero bacterias, unas encima de otras. Así que, si las resonancias en tu oído no te consuelan y una infección bacteriana no ha consumido tu vanidad, es porque estás hecho todo un hombre (o mujer).

La ciencia como arte

Según Popper la ciencia es el arte de saber discernir lo que se puede omitir con ventaja. El conocimiento científico es necesariamente provisional, es un conocimiento que se aproxima de forma asintótica a lo real. Esto puede deberse a razones tales como, la naturaleza analítica o reduccionista del proceder científico, que probablemente altera de manera significativa el sistema que se pretende estudiar, tal vez obviando o infraestimando la importancia de propiedades que emergen de interacciones entre las partes. Me parece muy plausible que la totalidad de lo real no esté a nuestro alcance por este y otros motivos. Claro que, ¿a quien le importa?, pues uno podría decidir que sólo tiene sentido para nosotros considerar como real lo que podemos conocer científicamente. Sin embargo, la supuesta falta de coincidencia entre el reino de lo soluble y la totalidad de lo real podría explicar la imposibilidad de una coherencia perfecta entre nuestras explicaciones científicas. Dicho de otro modo, aunque todo lo que se puede explicar fuera, de hecho, explicado, es muy posible que semejante conocimiento fuese insatisfactorio. Por ejemplo, supongamos que construimos un enorme puzzle sobre un suelo de madera, pero sólo podemos ver el dibujo en el interior de las piezas y la forma de cada una de ellas. Las encajamos unas con otras hasta que las hemos acabado. El resultado podría ser más bien frustrante. Los bordes del puzzle son irregulares y hay huecos incómodos dentro del tablero, uno de ellos es enorme y describe lo que podría ser una media luna en el vacío. Aparentemente faltan nexos, pero ya no quedan piezas. Esa es la cruda realidad. Este puzzle parece de los muy baratos o el vendedor es un verdadero bromista. Observamos dibujos, algunos de ellos acabados, lo que nos place, pero desconocemos el sentido de la falta de redondez y de ese desconcertante agujero. La única pieza que falta es el suelo mismo, que ignoramos porque nuestros cerebros huyen de la nada y la infinitud, aferrados al tangible cartón. Pero el absurdo en el que se sumergen los poetas dibujaba el rostro que se ríe de nosotros.

El amor durante una cena de ave guisada

A mi dulce dama le digo, no temáis, y persistid leyendo estas letras que humildemente os escribo. Perdonad de antemano el atrevimiento que nace de pasión sincera, que vuestra merced ha despertado con efluvios de otras tierras, con el brillar de cabellos rubios, con senos como piedras; quiero decir, con penas como sierras. Qué lata, ya he metido la pata. Seguid leyendo, os lo suplico, y olvidad mis deslices, que los nervios me traicionan, que las fuerzas me abandonan en esta noche de perdices.

No fue fácil, amor. Dejóme la respiración y asirme tuve a un amigo, cuando fui ensartado por la flecha de Cupido; y porque tengo señora, no resistí el dolor, y esperé la hora y se me paró el reloj, y ansié llamaros y me faltó el valor; que cuando éste llegó fue tarde, mas diré sin alarde, que para la ocasión me hube vestido de armadura, aferré el aparato, esperé un rato, me lancé al estrellato, pero no teníais cobertura.

Caído en desesperación, sin paz ni descanso para mi corazón, pasó el tiempo…. Una mañana arribaron nuevas de vos a mi posada, un móvil inútil habíais recibido, lo cual mucho explicaba, y decidí ser vuestro invisible amigo. Agasajaros con dos de ellos, tan bellos, sería mi intención, y sin más dilación la casa tiré por la ventana, uno azul y otro naranja, ¡porque me da la gana! Fue más tarde cuando supe que también guantes os faltaban. ¡¡Y bufanda!! ¿Pasando frío mi amada? Era mucho dinero, lo consultaría con la almohada, pero ¡por la tarjeta del cajero! que nada me detendría, nada. Y maquiné un plan retorcido, os proveería de abrigo con magníficos y exquisitos tejidos, yo, que entiendo de bares, venido allende los mares, directamente de extremo oriente, tan baja afrenta enmendaría y la oportunidad tendría, de declarar mi amor ardiente; mas no temáis amada mía, que mi santa mujer no se entera, y este caballero solo os desea, que tengáis buen día.

La fundamental contradicción del fundamentalista

Muchos católicos encontrarán deforme la interpretación literal que algunos colectivos protestantes hacen de la Biblia. Muchos protestantes encontrarán caprichosas ciertas creencias dogmáticas, particularmente de los más papistas. Por supuesto, abundan los católicos críticos con la tradición y los protestantes humildes con el Libro. Es natural y saludable que el cristiano haga razonable su fe. No veo en ello contradicción alguna, a pesar de que la fe recogerá el testigo allí donde la razón ya no pueda avanzar. Así debe ser para el creyente o quedaría empantanado en el agnosticismo. Mi intención es exponer por qué la interpretación literal de la Biblia o cualquier otra única lectura, algo que en España tenemos como algo exótico, pero que es relativamente común en los Estados Unidos, me parece un absurdo, también desde la perspectiva cristiana. Asumiré para este razonamiento que la Biblia es un texto inspirado por Dios, redactado por creyentes que querían comunicar su experiencia de Dios, pero que, en esencia, viene de Dios mismo. Esta es una afirmación de fe para un cristiano, incluido un fundamentalista protestante, ya que implica dar un paso irracional, más bien vital, que va mucho más lejos de la consideración objetiva, meramente histórica o, si se quiere, científica de la Biblia. Según esto, mientras haya una lectura desde la fe el texto será válido para hombres y mujeres de todas las épocas porque, en cierto modo, el texto permanece vivo. Sin embargo, resulta indudable, también para el cristiano razonable, que fue transmitido y escrito por gentes de su tiempo, así que los anacronismos serán inevitables aún para aquellos empeñados en vivir de acuerdo con las primeras comunidades cristianas. Así, si el texto permaneciese vivo al margen de los tiempos, no sería gracias al hombre (aunque a él esté dirigido), sino a que se encuentra empapado de Dios. Pero el lenguaje, como las matemáticas, son del dominio del hombre, no así Dios. No puede haber palabras que encierren definitivamente lo que transciende al hombre. Desde esta perspectiva, ninguna palabra dicha por el hombre, aún inspirada por Dios, podría ser la última. Dios no puede ser aprisionado en un concepto rígido como supone el ajuste a la estructura del lenguaje, susceptible de análisis, y como exige la limitación humana. Esto significa que el texto ha de estar sujeto a interpretación por siempre, pues su sentido será inagotable. Quienes aceptan la literalidad de la Biblia la convierten en un objeto que idolatran, y caen, en mi opinión, en una profunda arrogancia al pretender fijar el misterio, que quiere ocupar el centro de sus vidas, con la extinción de una llama encendida durante dos mil años.

Metafísica de pacotilla

El ser es uno porque uno es más simple que varios y lo simple es más probable. El ser se manifiesta de múltiples formas porque a ellas llegamos con una pluralidad de maneras de conocer. Sin embargo, unas escaparán a nuestra percepción y otras no. Sólo tiene sentido hablar de lo que podemos conocer, no necesariamente de lo que podamos demostrar, aunque la mayor parte de todo permanezca desconocido. Lo conocido que no puede ser demostrado podría ser mostrado. Todavía lo conocido no lo es plenamente, pues contendrá aspectos que escapen a nuestra atención. Cuanto más exacta sea, mejor será nuestra aproximación, pero el conocimiento siempre será aproximativo, lo que no significa que sea relativo, sino que es, inevitablemente, incompleto. El progreso en el conocimiento tiene lugar porque con cada respuesta multiplicamos las preguntas y esto ocurre como resultado de un compromiso entre un potencial fascinante y una limitación insalvable. Las preguntas más importantes para nosotros son aquellas cuya resolución otorga un sentido verdadero a la existencia. Estas son preguntas que no podemos resolver, lo cual es causa de un sufrimiento específicamente humano. Es el hambre y la sed de espíritu, que es causa de lo mejor y peor de nosotros. No obstante, diferentes formas de conocimiento permiten abordar diferentes planos de lo real. Sobre los hechos diremos palabras con sentido pero de ninguno de ellos podrá decirse la última palabra. La mejor prueba del error será nuestra satisfacción. Dadme un alma saciada y os mostraré un alma muerta. En cierto modo, puede superarse la angustia a través de la confianza. Hay dos actitudes fundamentales ante el abismo: arrojándonos en él, encarándolo con la confianza de no caer en la locura o volvernos de espaldas a él con la confianza de que en el inmenso ámbito que escapa a nuestro alcance se encuentre un sentido para nosotros. La primera es la confianza del humanista orgulloso y la segunda del hombre religioso. Tómense ambos adjetivos en el mejor sentido posible. Por religioso entiendo aquí un aspecto muy amplio característicamente humano, pues brota de la angustia. El primero ha tenido que negar el sentido o afirmarlo en el hombre mismo, en la vida. Esto ocurre porque reduce lo real al ámbito cognoscible por el hombre y, dado que sólo el mundo que puede conocer tiene sentido, no puede haber sentido para el mundo. El otro reconoce la dimensión que escapa al hombre debido a su limitación y confía en que el sentido resida en ella. Paradójicamente, el que no acepta límites al hombre no puede afirmar lo absoluto y el que reconoce su limitación afirma lo que no puede conocer.

Nada tengo que decir…

… porque nada tiene sentido. En matemáticas nada es el conjunto vacío. En física nada es nada, pues todo tiene un bullir cuántico imposible de determinar. Cuando alguien dice nada está diciendo poca cosa. Nada es lo que tienen algunos budistas en la mente como resultado de la meditación. Nada importa, también para el pesimista. Nada es la asociación americana de vendedores de automóviles. Si observas un átomo comprenderás que nada es la mayor parte de todo. Nada es lo que Alicia vio en el camino, y la Reina admiró su agudeza visual. Sin embargo, nada es lo que parece y nada puedes ver más allá de la 2, ya que Nada es una película cubana. Nada es lo que tengo en la nevera. Nada vale nada, pero las gracias das a cambio de nada. Nada es suficiente para quien no se conforma con nada, pero nada le falta a quien todo posee. Nada es imposible, pero nada me da miedo. Por qué hay algo en lugar de nada es la Pregunta para Leibniz, quien se responde que nada es el sustento de lo que existe. Un cristiano admitiría que todo procede de nada, otros dirán que de la nada nada puedes sacar. Nada que ver, dice el crítico. Para Bergson no puedes imaginar nada. Sin ti no soy nada dice Amaral y contigo tampoco, digo yo. En el tenis nada es amor. No hay nada nuevo bajo el sol, pero no pasa nada. Soñar no cuesta nada, nada de nada. Qué bien nada el que nada piensa, lo hace como si nada. Recuerda estudiar mucho para que nada se te olvide. Solo se que no se nada, dijo el sabio. Hace nada me reí de nada, mas la risa quedó reducida a nada. No sirves para nada, me dijeron de pequeño. Shhh! No digas nada, ocurrió antes de su beso. Y, aunque eres bienvenido, aquí no se te ha perdido nada. Más nada.

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