El ser es uno porque uno es más simple que varios y lo simple es más probable. El ser se manifiesta de múltiples formas porque a ellas llegamos con una pluralidad de maneras de conocer. Sin embargo, unas escaparán a nuestra percepción y otras no. Sólo tiene sentido hablar de lo que podemos conocer, no necesariamente de lo que podamos demostrar, aunque la mayor parte de todo permanezca desconocido. Lo conocido que no puede ser demostrado podría ser mostrado. Todavía lo conocido no lo es plenamente, pues contendrá aspectos que escapen a nuestra atención. Cuanto más exacta sea, mejor será nuestra aproximación, pero el conocimiento siempre será aproximativo, lo que no significa que sea relativo, sino que es, inevitablemente, incompleto. El progreso en el conocimiento tiene lugar porque con cada respuesta multiplicamos las preguntas y esto ocurre como resultado de un compromiso entre un potencial fascinante y una limitación insalvable. Las preguntas más importantes para nosotros son aquellas cuya resolución otorga un sentido verdadero a la existencia. Estas son preguntas que no podemos resolver, lo cual es causa de un sufrimiento específicamente humano. Es el hambre y la sed de espíritu, que es causa de lo mejor y peor de nosotros. No obstante, diferentes formas de conocimiento permiten abordar diferentes planos de lo real. Sobre los hechos diremos palabras con sentido pero de ninguno de ellos podrá decirse la última palabra. La mejor prueba del error será nuestra satisfacción. Dadme un alma saciada y os mostraré un alma muerta. En cierto modo, puede superarse la angustia a través de la confianza. Hay dos actitudes fundamentales ante el abismo: arrojándonos en él, encarándolo con la confianza de no caer en la locura o volvernos de espaldas a él con la confianza de que en el inmenso ámbito que escapa a nuestro alcance se encuentre un sentido para nosotros. La primera es la confianza del humanista orgulloso y la segunda del hombre religioso. Tómense ambos adjetivos en el mejor sentido posible. Por religioso entiendo aquí un aspecto muy amplio característicamente humano, pues brota de la angustia. El primero ha tenido que negar el sentido o afirmarlo en el hombre mismo, en la vida. Esto ocurre porque reduce lo real al ámbito cognoscible por el hombre y, dado que sólo el mundo que puede conocer tiene sentido, no puede haber sentido para el mundo. El otro reconoce la dimensión que escapa al hombre debido a su limitación y confía en que el sentido resida en ella. Paradójicamente, el que no acepta límites al hombre no puede afirmar lo absoluto y el que reconoce su limitación afirma lo que no puede conocer.
Nada tengo que decir…
Marzo 26, 2007 a 7:17 am (04. Cuarto de las letras)
… porque nada tiene sentido. En matemáticas nada es el conjunto vacío. En física nada es nada, pues todo tiene un bullir cuántico imposible de determinar. Cuando alguien dice nada está diciendo poca cosa. Nada es lo que tienen algunos budistas en la mente como resultado de la meditación. Nada importa, también para el pesimista. Nada es la asociación americana de vendedores de automóviles. Si observas un átomo comprenderás que nada es la mayor parte de todo. Nada es lo que Alicia vio en el camino, y la Reina admiró su agudeza visual. Sin embargo, nada es lo que parece y nada puedes ver más allá de la 2, ya que Nada es una película cubana. Nada es lo que tengo en la nevera. Nada vale nada, pero las gracias das a cambio de nada. Nada es suficiente para quien no se conforma con nada, pero nada le falta a quien todo posee. Nada es imposible, pero nada me da miedo. Por qué hay algo en lugar de nada es la Pregunta para Leibniz, quien se responde que nada es el sustento de lo que existe. Un cristiano admitiría que todo procede de nada, otros dirán que de la nada nada puedes sacar. Nada que ver, dice el crítico. Para Bergson no puedes imaginar nada. Sin ti no soy nada dice Amaral y contigo tampoco, digo yo. En el tenis nada es amor. No hay nada nuevo bajo el sol, pero no pasa nada. Soñar no cuesta nada, nada de nada. Qué bien nada el que nada piensa, lo hace como si nada. Recuerda estudiar mucho para que nada se te olvide. Solo se que no se nada, dijo el sabio. Hace nada me reí de nada, mas la risa quedó reducida a nada. No sirves para nada, me dijeron de pequeño. Shhh! No digas nada, ocurrió antes de su beso. Y, aunque eres bienvenido, aquí no se te ha perdido nada. Más nada.

