Jack in the box

El efecto que una película cualquiera ejerce sobre un individuo cualquiera, por supuesto está en función de como sean película e individuo, pero también de lo que se haya puesto en el medio. Y no me refiero a esa mesita baja que nos tienta a elevar los pies y nos invita a una cifosis, sino a las circunstancias que entonces pulularon como tercos fantasmas alrededor, y contaminaron allí, precisamente entre las orejas del tipo en cuestión. ¿Cómo podría de otra forma explicar que me haya entretenido una historia tan absurda como “The jacket” de John Maybury? En una amnesia profunda reconocí un momento de lucidez cuando me vi distraído y cerca de decir basta, mas fue entonces cuando perdí el sentido y me encontré en el futuro visionando hasta el copyright de sin-sentido semejante. Recuerdo con cariño a una mujer, de admirable sensibilidad e inteligencia, cuyas mejillas se encendieron cuando la sorprendí tras un enorme cubo de pequeñas palomas volando con “Los Angeles de Charlie”. Recuerdo su expresión y el regalo de su sonrisa. Sugiero que estas infidelidades son saludables, que apartemos prejuicios y que levantemos las piernas en nuestro pecado. (**)

Modificado por romo para luciérnagas

Escribe un comentario