Las temperaturas globales se han incrementado del orden de 0,5 ºC debido al incremento en las emisiones de CO2. A este ritmo es muy probable que la temperatura aumente unos 3 ºC durante los próximos 50 años, aunque según el informe Stern hay un 50% de probabilidades de que el incremento sea de 5ºC. Esto incrementaría notablemente el riesgo de inundaciones debido al deshielo de glaciares, causando una importante reducción de los recursos de agua, especialmente en Asia y Sudamérica. El cambio climático disminuirá la extensión de suelo cultivable, especialmente en Africa. El nivel del mar subirá dando lugar a no menos de 200 millones de personas desplazadas. Hasta un 40% de las especies biológicas podrían extinguirse. La mayoría de los científicos reconocen que incluso una reducción drástica de las emisiones de CO2 no logrará evitar muchas de sus consecuencias deletéreas. Debido a que el proceso de recuperación es tan lento, se ha sugerido intervenir de urgencia a Gaia mediante geoingeniería. Así, se está estudiando la emisión de altas cantidades de SO2 en capas altas de la atmósfera con la finalidad de crear una capa de aerosoles que reflejaría la luz solar. Concretamente, se habla de lanzar a la estratosfera unos 2 millones de toneladas al año. El plan consiste en utilizar globos dirigibles conectados a la fuente de azufre mediante mangueras de 20 kilómetros de largo que bombearían unas pocas docenas de litros por segundo. Los modelos matemáticos predicen que la inyección de SO2 causará un enfriamiento global significativo y, según Paul Crutzen, premio Nobel en 1995 por sus investigaciones sobre las amenazas a la capa de ozono, podría proporcionar el tiempo necesario para hacer efectivas las reducciones de emisiones de CO2. No obstante, nos recuerda que cada día ya ponemos unos 100 millones de toneladas de SO2 en capas bajas de la atmósfera, lo cual se ha estimado que podría ser en parte responsable de unas 500.000 muertes prematuras al año. Paradójicamente, esta polución mitiga el cambio climático, que ahora ya nadie se atreve a negar. El año pasado, científicos americanos han plateado otra “solución” que consiste en la puesta en órbita de multitud de artefactos. Lo que se propone es el disparo de unos 16 trillones de objetos, similares a un tapacubos, mediante un cañón electromagnético. El empuje los pondría en órbita a casi 2 millones de kilómetros de altura. Los expertos afirman que la nube metálica reducirá la luz solar aproximadamente un 1,8%. Los Estados Unidos ya están investigando en la tecnología implicada en el cañón, pues ya hay varios diseños plausibles. En la actualidad, este país adquiere 1.500 millones de balas al año. Se ha sugerido multiplicar esta tasa de producción unos cientos de veces para la fabricación en masa de los “tapacubos de la salvación”. Los mejores cálculos estiman que podrían estar listos dentro de un siglo.

