El 13 da mala suerte. Cristo cenó con sus 12 apóstoles haciendo un total de 13 comensales y aquello resultó ser su última cena. 13 días duraba la semana azteca para los que este número representaba la prisión en un eterno retorno. Con motivo de una celebración, Filipo de Macedonia añadió su estatua a la de los doce dioses principales y, poco después, fue asesinado. La cábala se refiere a 13 espíritus del mal. En aritmosofía 13 representa lo errático, lo que se escapa del orden y derivará en la muerte. El capítulo del Apocalipsis que presenta al Anticristo es el número 13. Pero, como todo el mundo sabe, en este libro el número temible es el 6, el número del pecado. Nerón, el jodido, fue el 6º emperador y 6 era el número de la muerte para los mayas. Por supuesto, “El que tiene entendimiento cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es 666”. La mitad del pecado es el 3, que es media mala suerte. El tridente es el símbolo de la culpa, instrumento de castigo en manos del demonio. En cuanto a la otra mitad, el 1, bueno, mis padres me habrían matado si alguna vez sacase un 1 en un examen. Si sumas las cifras 1 y 3, obtienes 4, que en japonés se dice shi, vocablo que significa además muerte. Como ningún japones quiere pronunciar esta palabra, suelen reemplazarla por Yo o Yon. 4 son los días que Quetzalcoatl pasa en el infierno. 6 y 3 suman el número de nudos del bambú taoísta, que nos recuerda que hay 9 círculos infernales, 9 fuentes donde moran los muertos. El 9 era el número de la enfermedad para los mayas y estaba ligado a la muerte para los aztecas, pues 9 son los niveles del infierno. Jesús fue crucificado en la 3ª hora y expira en la 9ª. 9 es también el último número de la serie de cifras. Si a 1 y 3 le sumas el pecado obtienes 10, que es el número de la divinidad maya Ah Puch, dios de la muerte. Si a 3 restas 1 te quedas con el número que en la cultura irania representa la brevedad de la vida, el mismo que sacas de restar 3 a 6. Si a 6 restas 1 te salen 5, glifo del fin del mundo para los antiguos mejicanos. El 5º señor de la noche es Mitlantecutli, señor de la muerte cuyo símbolo es el sol negro. Los dogon y los bambara de Africa occidental asocian el 5 con la muerte y los abortos. Si al mal augurio le sumas shi obtienes 17, un número que los romanos consideraban nefasto, ya que si a XVII le cambias el orden obtienes VIXI, que en latín significa viví. No obstante, para los chiítas 17 es el número de los que serán resucitados, uff!. Uno y 7 hacen 8, que representa para los japoneses la infinidad y, tanto para los dogon como para los bambara, 8 es el número de la palabra, pudiendo significar los peligros del exceso de palabras. Llegados a este cálculo, me callo.

