Para ciertos pueblos vietnamitas el alma del hombre ordinario se manifiesta como una araña. Las gentes se cuidan de no matarlas, pues eso podría causarle la muerte a personas anónimas que en ese momento están sumidas en el sueño. En Siberia y otros pueblos de Asia central la araña también representa el alma liberada del cuerpo. Una araña teje el barco que lleva las almas de los muertos al infierno, según los muisca colombianos. Para los aztecas, la araña era el signo del dios del infierno. En esas películas de terror en las que se observa que una araña sale de la boca de una calavera, es el alma del muerto quien abandona el lugar para hilvanar la venganza en un oscuro rincón. Diferentes pueblos del mundo, desde el África occidental hasta Oceanía, pasando por la India, tienen a la araña por un demiurgo originario, el primer ser de cuya sustancia a surgido todo lo que existe para el hombre, a modo de tela, con urdimbre y trama. La araña tejedora de la frágil realidad. Para los griegos, sin embargo, la araña es el demiurgo castigado por compararse a lo dioses. Los musulmanes identifican a las arañas negras como algo negativo, a veces con el mal de ojo. Sin embargo, tienen prohibido por el Corán matar a las arañas blancas. Además de como alma libre, la araña como símbolo de la adivinación es una constante en la mitología de muchos pueblos tan diferentes. En el Camerún, un adivino coloca ciertos objetos en la entrada de la cueva de una araña enorme. Durante la noche, la araña saldrá para alimentarse y revolverá los objetos dejando tras de sí un código que el adivino descifrará de acuerdo con las inquietudes del poblado. Los Incas tenían por un mal augurio que las patas de una araña adivinadora, que guardaban en una vasija oculta, se encontrasen completamente estiradas cuando era descubierta. Para los bambara de Mali, la araña denota un estado intuitivo especial sólo alcanzado por algunos iniciados. Según el Corán, la araña simboliza a quienes se alejan de Dios guardándose entonces en la casa más frágil. También en la Biblia el malvado se construye una casa de araña. Para aquellos pueblos vietnamitas el alma del hombre excepcional se manifiesta no como una araña, sino como una luciérnaga.

