Un mundo de sombras

Como le ocurría a Haley Joel Osment, en ocasiones veo muertos. Algo que suele ocurrir cuando me siento más vivo. Uno no se siente vivir por tener un sexto sentido, sino por evitar el distanciamiento de uno mismo, y uno se mantiene cerca de sí mismo cuando actúa espontáneamente. Uno no actúa espontáneamente por reaccionar de forma impulsiva o irreflexiva, sino cuando el movimiento nace con sinceridad, y uno logra ser sincero cuando puede sentir que se comporta de acuerdo con lo que piensa o siente de verdad. Uno identifica sus pensamientos y emociones como propios cuando no suspende su espíritu crítico en sociedad, y uno deja de sentir o de pensar no por decidirse a confiar, sino por dejarse clasificar. Uno no se deja clasificar cuando no importa tanto lo que piensen los demás, y no importa tanto lo que piensen los demás cuando uno escucha su interior ilimitado con humildad. Uno se abstrae del ruido exterior cuando es libre, y uno es libre no por ir en contra de las convenciones, sino cuando hubo decidido sobre ellas tras reflexiones o meditaciones. Uno no se deja clasificar cuando se pertenece a sí mismo, y no se pertenece a sí mismo cuando se pertenece a una clase. Uno pertenece a una clase cuando es cosa entre cosas, y uno es cosa entre cosas cuando se usa a sí mismo para conseguir otra cosa que no sea ser uno mismo. Uno se traiciona a sí mismo cuando usa a los demás, y uno usa a los demás cuando es la sombra de lo que es. Uno es la sombra de lo que es cuando se apaga la luz de su nombre, y es cuando se apaga la luz de su nombre que hace el camino a oscuras el hombre.

Nobeles de novela

A lo largo de la historia de la ciencia del siglo XX, descubrimos padres compartiendo el Nobel con hijos, prácticamente noveles en la investigación; linajes familiares enrollados como novelos, incluyendo a maridos y mujeres; y vidas novelescas relatando cómo padres e hijos por contrariarse reciben los Nobeles. En 1903 Marie Curie recibió junto a su esposo Pierre Curie y Henri Becquerel el premio Nobel de Física por sus investigaciones sobre la radioactividad, la misma que le causaría una leucemia mortal. Fue la primera mujer que ganó el prestigioso galardón. En 1911 ganaría el Nobel de Química por el aislamiento del radio, siendo así la primera persona que ganaba dos premios Nobel. La hija de los Curie, Irène, se casó con Jean Frédéric y terminaría por trabajar con su madre. Al igual que ella, muere de leucemia debido a la exposición a la radioactividad, así como su marido tan sólo dos años después. Al igual que en su caso, marido y mujer ganarían el premio Nobel. Fue en 1935 gracias al descubrimiento de la radiactividad artificial. En 1906, el Nobel de Física le fue concedido a Joseph J. Thomson quien propuso un primer modelo del átomo y demostró que el electrón era una partícula. Su hijo, George P. Thomson ganaría en 1937 el Nobel de Física por su descubrimiento de la difracción de los electrones. Es decir, por demostrar que el electrón es una onda. En 1915, William H. Bragg y su hijo William L. Bragg comparten el Nobel de Física gracias a su desarrollo de la espectrofotometría. W. L. Bragg se convierte así en el científico más joven en ganar el premio. Tenía 25 años. Niels H. D. Bohr gana en 1922 el Nobel de Física por su teoría atómica incluyendo un núcleo esférico. Su hijo, Aage N. Bohr obtiene idéntico galardón en 1975 por demostrar que el núcleo atómico no siempre es esférico. En 1924 Karl M.G. Siegbahn, pionero de la espectroscopia de alta frecuencia, obtiene el Nobel de Física por el descubrimiento de la refractación de los rayos X. Su hijo ganará en 1981 el mismo premio por su contribución a la espectroscopia electrónica de alta resolución. En 1929 Hans K. A. S. von Euler-Chelpin comparte el Nobel de Química por sus estudios sobre la acción enzimática. Su hijo Ulf S. von Euler gana el premio de Fisiología y Medicina en 1970 por sus descubrimientos sobre los neurotransmisores. En 1963 Andrew Fielding Huxley, nieto del “bulldog” de Darwin, Thomas Henry Huxley, y hermanastro del famoso escritor Aldous Huxley, autor de “Un mundo feliz”, así como del no menos célebre biólogo evolucionista Julian Huxley, gana el premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus trabajos sobre la transmisión del impulso nervioso. En 1968 Luis W. Álvarez gana el premio Nobel de Física por la detección de partículas de resonancia. Sin embargo, se haría famoso por el descubrimiento, realizado junto a su hijo Walter Álvarez, de evidencias físicas de la caída, hace 65 millones de años, de un gran meteorito causando la repentina extinción de este escrito.