Una bóveda ruinosa

A las ocho y media de hoy, hora del meridiano de Greenwich, un asteroide de unos 150 metros de diámetro recorre las proximidades de este planeta, que tanta paciencia demuestra con nosotros. Está pasando a unos 500.000 kilómetros de distancia, lo cual no es mucho más que la distancia que nos separa de la luna, unos 384.000. Sin embargo, sólo será visible durante un corto período de tiempo con la ayuda de un telescopio sencillo. Se ha estimado que existen unos 7.000 objetos similares en las proximidades de la Tierra, pasando cualquiera de ellos a una distancia relativamente cercana una vez cada cinco o diez años. El tiempo medio de separación entre impactos catastróficos por asteroides es de unos 37.000 años. No obstante, el asteroide que pasará más cerca de la Tierra será Apofis, y lo hará un viernes 13. Concretamente, el 13 de Abril de 2029. Se trata de una roca descomunal con unos 300 metros de diámetro y 46 millones de toneladas. Los científicos aseguran que no chocará contra la Tierra, lo cual es un alivio, ya que la energía del impacto sería comparable a la caída de 60.000 bombas atómicas como la arrojada sobre Hiroshima. Con todo, semejante guijarro pasará a poco más de 36.000 kilómetros de la Tierra, esto es tan cerca como se encuentran algunos de los satélites artificiales puestos en órbita. Pasará tan cerca que será visible a simple vista, al menos desde Europa, Africa y Asia. Se observará cruzando el cielo un punto tan brillante como la estrella de brillo más débil de la Osa Mayor, un espectáculo que no se ve en mil años. ¡Por Tutatis! que el cielo no caiga sobre nuestras cabezas ni hoy ni nunca.

Arco iris mitológico

El rojo es el color de la vida, que si es derramado significa la muerte. Es el color de la pasión y del deseo. Es también el color de la fuerza y del guerrero. El arcano XI del Tarot, La Fuerza, exhibe una capa roja sobre un vestido azul simbolizando una pasión ciega, la justicia eclipsada por la fuerza. Sin embargo, el VIII, La Justicia, esconde un vestido rojo bajo el manto azul. Rojo y blanco son los colores de Jehová e ilustran su amor y pureza, pero también su fuerza. En oposición al calor del rojo está el más frío de los colores, el azul. Es el color del cielo, de lo divino, de lo más alejado de la tierra y del hombre. Es el color de la sabiduría. Para los egipcios era el color de la verdad. El azul y el blanco son los colores de la Virgen María, y expresan el ascenso al cielo de la pureza en la tierra, luego también simboliza la virginidad. Todavía hoy en algunos pueblos polacos se pintan de azul las casas que albergan a una mujer preparada para casarse. El azul se opone al rojo, pues supone la renuncia al deseo. Color de la renuncia, del vacío y de la sabiduría. Pero cuando la fuerza impetuosa del rojo se mezcla en idéntica proporción con la sabia carencia del azul, se obtiene el violeta, el color de la templanza, que es la pasión equilibrada con la sabiduría. El arcano XIV del Tarot, llamado La Templanza, representa a un ángel que tiene en las manos dos vasos, uno azul y otro rojo cuyos contenidos son mezclados. En la Grecia clásica, el acto de verter de un vaso a otro simbolizaba la reencarnación. El violeta es también símbolo del renacimiento. Equidistante entre el rojo y el azul, se halla el verde. Entre el calor y el frío extremos habita un color refrescante, tranquilizador, muy humano, pues se aleja tanto del sentimiento descontrolado como de la insensibilidad. Entre el invierno azul que todo lo hiela y el tiempo estival que todo lo seca, surge la primavera de prados verdes, y con ella una nueva esperanza de fertilidad. Verde es así el despertar de la vida, el color de la esperanza y de la longevidad. Para los musulmanes es el color de la salvación y del conocimiento. El verde esperanza que inspira el conocimiento estaba en las togas de los médicos de la Edad Media, es el color de los boticarios que fabrican el medicamento, y su efecto calmante se impone en nuestros quirófanos, de los que esperamos salir a salvo. Si el verde simboliza una larga vida, el amarillo es el color de la eternidad, el color de los dioses. Reyes y emperadores lo adoptan para afirmar el origen divino de su poder. Pero con frecuencia su orgulloso amarillo es pálido, que en el Islam simboliza la decepción, y en el teatro chino indica cinismo y crueldad, enfrentándose al rojo que es sinceridad y lealtad. La lealtad decepcionada es el naranja, que a veces representa a la lujuria. En Japón, el rojo es símbolo de fidelidad y de dicha. Aunque los soldados llevan a veces un cinturón rojo como muestra de lealtad al país, los hombres japoneses casi no usan este color, lo que se me antoja sospechoso.