¿Dónde se originó la vida?

En otro lugar manifestábamos nuestra sorpresa ante la rapidez con que surgió la vida en la Tierra. Aunque se sospecha que llegó a nuestro planeta desde Marte en el interior de meteoritos, investigaciones recientes sugieren que los componentes fundamentales para la vida ya se encontraban en el espacio exterior, de tal forma que pudo originarse a lo largo de miles de millones de años en los mismos lugares en los que actualmente se forman las estrellas y los planetas. Entonces la vida se habría originado con nuestro Sistema Solar. Estos lugares son nubes de polvo denominadas nubes moleculares gigantes o GMC. En ellas se han detectado hasta la fecha más de un centenar de moléculas orgánicas. La presencia de agua, amoníaco, y todos los reactivos necesarios para la síntesis de aminoácidos fue también inferida de sus emisiones espectrales, y se sospecha la existencia de al menos un aminoácido, la glicina. Las partículas sólidas que rodean a las estrellas en formación, asociadas a las GMC, muestran características espectrales consistentes con la presencia de compuestos aromáticos como el anillo de pirano, que es un componente fundamental de los polisacáridos, así como hidrocarburos aromáticos policíclicos. Ciertos experimentos han demostrado que granos de polvo hechos de moléculas detectadas en las GMC, y mantenidos a temperaturas cercanas al cero absoluto, generaban de manera espontánea vesículas parecidas a membranas cuando eran irradiados con luz ultravioleta y calentados en agua líquida. En el interior de tales vesículas se formaron diferentes moléculas orgánicas completamente nuevas. Se cree que buena parte los componentes fundamentales para la vida pudieron haber viajado desde el espacio exterior hasta la Tierra en cometas y meteoritos. De hecho, diferentes compuestos aromáticos ya se detectaron en el cometa Tempel-I, una vez que la sonda Deep Impact se hizo estrellar contra él en 2005; y en el interior de varios meteoritos se han encontrado aminoácidos, azúcares y ácido carboxílico. Además, muchos de ellos contienen schreibersita, un mineral que en contacto con el agua produce una variedad de compuestos de fósforo que incluyen algunos parecidos al que compone el ATP. En la actualidad, la Tierra recibe cada año unas 300 toneladas de material orgánico procedente de polvo cometario, así como unos 10 kilos de materia orgánica protegida en el interior de meteoritos. Lo cierto es que si las “semillas de la vida” empezaron a formarse en las GMC, prácticamente todos los planetas habrían sido sembrados con ellas, lo cual no sólo implica que la vida podría ser común en el Universo, sino que en todas partes estaría basada en los mismos componentes fundamentales.