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La fundamental contradicción del fundamentalista

marzo 27, 2007

Muchos católicos encontrarán deforme la interpretación literal que algunos colectivos protestantes hacen de la Biblia. Muchos protestantes encontrarán caprichosas ciertas creencias dogmáticas, particularmente de los más papistas. Por supuesto, abundan los católicos críticos con la tradición y los protestantes humildes con el Libro. Es natural y saludable que el cristiano haga razonable su fe. No veo en ello contradicción alguna, a pesar de que la fe recogerá el testigo allí donde la razón ya no pueda avanzar. Así debe ser para el creyente o quedaría empantanado en el agnosticismo. Mi intención es exponer por qué la interpretación literal de la Biblia o cualquier otra única lectura, algo que en España tenemos como algo exótico, pero que es relativamente común en los Estados Unidos, me parece un absurdo, también desde la perspectiva cristiana. Asumiré para este razonamiento que la Biblia es un texto inspirado por Dios, redactado por creyentes que querían comunicar su experiencia de Dios, pero que, en esencia, viene de Dios mismo. Esta es una afirmación de fe para un cristiano, incluido un fundamentalista protestante, ya que implica dar un paso irracional, más bien vital, que va mucho más lejos de la consideración objetiva, meramente histórica o, si se quiere, científica de la Biblia. Según esto, mientras haya una lectura desde la fe el texto será válido para hombres y mujeres de todas las épocas porque, en cierto modo, el texto permanece vivo. Sin embargo, resulta indudable, también para el cristiano razonable, que fue transmitido y escrito por gentes de su tiempo, así que los anacronismos serán inevitables aún para aquellos empeñados en vivir de acuerdo con las primeras comunidades cristianas. Así, si el texto permaneciese vivo al margen de los tiempos, no sería gracias al hombre (aunque a él esté dirigido), sino a que se encuentra empapado de Dios. Pero el lenguaje, como las matemáticas, son del dominio del hombre, no así Dios. No puede haber palabras que encierren definitivamente lo que transciende al hombre. Desde esta perspectiva, ninguna palabra dicha por el hombre, aún inspirada por Dios, podría ser la última. Dios no puede ser aprisionado en un concepto rígido como supone el ajuste a la estructura del lenguaje, susceptible de análisis, y como exige la limitación humana. Esto significa que el texto ha de estar sujeto a interpretación por siempre, pues su sentido será inagotable. Quienes aceptan la literalidad de la Biblia la convierten en un objeto que idolatran, y caen, en mi opinión, en una profunda arrogancia al pretender fijar el misterio, que quiere ocupar el centro de sus vidas, con la extinción de una llama encendida durante dos mil años.

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4 comentarios
  1. “Teme al hombre que solo conoce un libro”. El propio Santo Tomás de Aquino nos advertía del peligro que supone sustituir la razón por un cómodo letargo intelectual. Y es que a estas alturas defender ciertas posturas resulta cuando menos inconcebible.

    En cuanto a que las matemáticas son del dominio del hombre en el mismo sentido que el lenguaje, bueno… digamos que la desaparición del hombre implicaría la desaparición del lenguaje pero las matemáticas seguirían existiendo a pesar de todo. Alguien tiene que encargarse de que el universo siga su curso…

  2. luciernagas permalink

    Cierto. Lo que pretendía argumentar es que resulta un disparate, incluso desde un punto de vista teológico.
    Uhmm! Lo que has dicho de las matemáticas me ha hecho pensar. Tal y como has apuntado, de mis palabras podría deducirse que las matemáticas son una construcción humana. Sin embargo, la mayoría de los científicos estarían en total desacuerdo con tal afirmación, al considerar las matemáticas como el ingrediente básico que subyace a la realidad. Clarificaré mi posicionamiento en el futuro, y agradezco que me hayas recordado las dudas que tengo al respecto.

  3. Como ateo me resulta un poco difícil hablar de la Biblia intentando ser objetivo, pero lo intentaré.
    Uno de los problemas de la Biblia, tal como comentas, es que es palabra de dios y no palabra de los hombres, por lo que deja poco espacio para la crítica del texto. Por otro lado, es indudable que la han escrito los hombres, y todos sabemos que errar es de humanos, por lo que definitivamente, la esencia de la Biblia podría tener carácter divino, pero no así el texto como tal. El problema surge cuando se analiza de forma literal ese texto, ya que si mana directamente de dios no debería tener fallos y creencias como la virginidad de la madre de Jesús, o el episodio de la parálisis solar, ¿deben ser tomados como ciertos a pies juntillas? Algunos son dogmas de fe, con lo cual no cabe la posibilidad de debate.
    Curiosamente, los 3 textos sagrados de las 3 religiones monoteistas más importantes, manan directamente de dios.

  4. luciernagas permalink

    Del mismo Dios de Abrahán.

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