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Diálogo interminable

abril 2, 2007

Occidente. Lo abstracto es general, es común a todos los hombres, pero está por encima de ellos. Es el ámbito de lo racional y se halla al otro extremo de lo individual. Abstracto es la matemática, el rigor lógico, la ausencia de contradicción. Para la mente científica precede a la conciencia, pues hay un mundo objetivo que es independiente del sujeto y cuya esencia es matemática, y por eso resulta inteligible. El dominio de la naturaleza es su aval. Para la mente filosófica el objeto no puede existir sin el sujeto. Si no hay conciencia de la cosa no hay existencia de ella, y el mundo existe cada vez más porque se le conoce mejor. En cierto sentido paradójico, la conciencia humana fue creada para el científico, mientras que es creadora para el filósofo. Lo que ocurre es que el científico acepta dogmáticamente lo que el filósofo cuestiona, esto es la objetividad de lo real. El artista se opone a lo abstracto reclamando la atención por lo concreto, por la contradictoria esencia del individuo, por su tensión existencial. Sólo el individuo puede afirmar el ser y lo hace desde el no-ser. ¿Cómo lo hace? pues negándolo todo. Por un instante, todo lo pone entre paréntesis y, arriesgando su sentido común, decide dudar de la existencia de la realidad. Sin embargo, lo único que no puede negar es su afirmación, y con ella, su ser. En el meollo del asunto Descartes puso a Dios, lo cual le sirvió para objetivar de nuevo al mundo vistiéndolo de matemáticas. Pero, ¿qué ocurriría si en ese lugar no pones nada? Mejor dicho, nada encuentras para poner ahí y eso mismo decides poner, nada. Si se trata de alcanzar el corazón de lo que existe, no hay mejor punto de partida que lo concreto, la introspección individual. Aunque no pudieses conocer las cosas como son en realidad, resulta innegable que tú mismo eres una de ellas, por lo que, en principio, podrías explorarla hasta alcanzar esa nada. Este fue el razonamiento seguido por algunos pensadores occidentales, tales como Schopenhauer, y el resultado de la intuición de infinidad de hombres y mujeres del otro lado del mundo. Se trata de alcanzar algo que es nada (es contradicción) y que no puede ser pensado, de otra manera sería una cosa, por lo que ha de ser infinitud y eternidad. Es decir, aquello ilimitado, lo abstracto. En el camino de vuelta recuperarías todo lo que has puesto entre paréntesis, incluidos el tiempo y el espacio, y con ellos la manifestación concreta, individual, tú mismo. Esta es una teoría de la meditación, palabras que no sirven para nada. Lo abstracto es general, es común a todos los hombres, pero está dentro de ellos. Es el ámbito de lo irracional y se halla en el seno de lo individual. Abstracto es la libertad, la ausencia de rigor, es la misma contradicción. El misterio es su aval. Oriente.

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2 comentarios
  1. ¿El artista se opone al abstracto? Bueno, hay infinidad de artistas, los mejores no saben que lo son, y éstos, creo, se funden con lo abstracto y resurgen a lo concreto al unísono con su obra.
    Hablar de la nada ya resulta transitar por arenas movedizas en el campo de la filosofía o de la ciencia. Sólo apuntar que en algunas escuelas se consideran al menos dos (no recuerdo si tres) tipos de nada: la nada absoluta, quieta, inerte; Y una nada, también vacía, claro, pero con la vibración del potencial de todo lo que va a ser.
    Para ser sincero, me cuesta desentrañar el sentido último de tus palabras. Tengo que leer y releer, resumir y tomar notas, palabras clave… temo que al final me quede con una deducción equivocada, pero es un ejercicio interesante.

  2. luciernagas permalink

    Bien, quise mostrar una relación dialéctica entre lo abstracto y lo concreto, que, de acuerdo contigo, están indisolublemente unidos, pero también el hecho de que esa relación refleja un diálogo mayor entre lo que he denominado de forma simple oriente y occidente. Así, ambas perspectivas tienen nociones diferentes de lo abstracto. Quiero decir que el artista se revela ante la generalidad fría, matemática, alejada del individuo, aquello que lo olvida, lo abstracto occidental, para afirmar su subjetividad, es decir lo concreto occidental; pero con ello se sumerge en una nueva generalidad, que es común a todo lo existente, que es el abstracto oriental, del que, finalmente, regresa a ser individuo, un particular más, esto es, nuevamente lo concreto. Cada artista protagonizaría un movimiento telescópico entre oriente y occidente.

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