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Los alienígenas bailarán con Chuck Berry

abril 12, 2007

La ecuación de Drake tiene la forma: N = T x fp x ne x fv x fi x fc x D, siendo N el número de civilizaciones extraterrestres capaces de establecer comunicación con nosotros, T es la tasa de nacimiento de estrellas que harán posible la formación de planetas, fp es la proporción de estrellas con planetas, ne es el número de planetas dentro de un rango de temperaturas habitable girando alrededor de una estrella, fv, fi y fc son la proporción de planetas en los que la vida evoluciona, es inteligente y ha alcanzado un grado tecnológico suficiente para llevar a cabo la comunicación, respectivamente. Por último, D es la duración esperable de una civilización antes de su destrucción, ya sea por si misma o por agentes externos. Se estima que se forman unas 20 estrellas aptas para la vida al año y, según cálculos del Instituto SETI, aproximadamente la mitad de las estrellas forman sistemas planetarios. Admitiendo como modelo nuestro propio sistema solar, podría haber un planeta por estrella capaz de sustentar la vida basada en el carbono. Los astrónomos estiman que en uno de cada cinco planetas con condiciones idóneas, la vida se desarrollará y evolucionará por selección natural. En la actualidad, se han detectado en nuestra galaxia no menos de 200 estrellas que podrían tener un planeta equivalente a la Tierra. Es cierto que la selección natural no conduce necesariamente a un incremento en complejidad, aunque sí conlleva una mayor adaptación al entorno. No obstante, dada la sencillez inicial en el origen, tarde o temprano surgirán estructuras más complejas. Dicho de otro modo, ante cambios en complejidad, ésta sólo puede aumentar. Supongamos que la vida inteligente se desarrollará en algún momento de la historia de los planetas que albergan vida, hasta tal punto que en la mitad de ellos se produzca una tecnología capaz de comunicación. Si ese fuera el caso, el numero de civilizaciones presentes en nuestra galaxia, estimadas mediante la ecuación de Drake, será igual al tiempo de supervivencia medio de tales civilizaciones. La nuestra puede considerarse tecnológicamente avanzada en los últimos 50 ó 60 años, así que este podría ser el número de pueblos alienígenas en la Vía Láctea que son teóricamente capaces de establecer comunicación con nosotros. Por nuestra parte, ya hemos tomado la iniciativa. Dentro de casi 80.000 años las naves Pioneer, que contienen un mensaje de la tierra, llegarán a Alpha Centauri. También enviamos fuera de nuestro sistema solar un total de 1.679 pulsaciones de sí-no y encendido-apagado, desde el telescopio de Arecibo. Fueron dirigidas al cúmulo de estrellas M13. 1679 es el producto de los números primos 23 y 73, de forma que si las pulsaciones se representan dispuestas verticalmente en 73 filas de 23 pulsaciones crean un dibujo que incluye entre muchas otras cosas, una figura humana. Este mensaje tan optimista con la inteligencia en M13 será recibido dentro de unos 25.000 años. El último mensaje se envió en la nave Voyager en 1977. Se trata de unos discos de cobre, que funcionan de una manera similar a un disco de vinilo (¡vaya!, ya me he ruborizado) y que contiene un saludo en 60 idiomas, algo de Bach, un poquito de Mozart, tambores de Senegal, una canción del pueblo Navajo, información del cuerpo humano, fotos variadas y la canción “Johnny B. Good” de Chuck Berry (siendo inteligentes, ¿querrán contactar?). Después de más de 26.000 años el mensaje casi habrá abandonado nuestro sistema solar.

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From → 03. Trespacio

6 comentarios
  1. Conocí esta ecuación gracias al inigualable Carl Sagan y a su no menos inigualable serie Cosmos (sin lugar a dudas junto con el Quimicefa, uno de los factores que me han inclinado a interesarme por la ciencia). Y recuerdo tener con Iamato alguna conversación sobre este tema en una noche estrellada en las paredes del Eume. Yo soy de los que creo firmemente en la vida en otros planetas (no confundir con ovnis alienígenas y demás magufadas), otra cosa es que la ecuación sea válida: demasiadas variables demasiado variables.
    Para acabar sólo dos cosas:
    Todo lo que se mandó en ese disco lo pudes encontrar aquí
    Y la canción de Chuck Berry es Johnny B. Goode, un elemental juego de palabras.

  2. Se me olvidó comentar que tanto las imágenes como los sonidos fueron seleccionados por la NASA y un comité científico presidido de nuevo por Carl Sagan.

  3. luciernagas permalink

    Gracias por el link. Comparto tu admiración por Sagan, aunque yo me perdí el Quimicefa. Por lo visto me pasé de listo con el bueno de Johnny, gracias por no dejarlo pasar. En cuanto a la ecuación, tienes razón. Es tan especulativa que podría ser utilizada para obtener casi cualquier resultado. Sospecho que Drake, de forma un tanto jocosa, se limitó a dar una apariencia formal a una gran incertidumbre. Sin embargo, estableció un contexto que podría usarse como punto de partida.

  4. Siempre sentiré admiración por tu asombrosa memoria, Lughnasad. En cuanto a la ecuación, yo me inclino por la del prestigioso doctor Fontaiña: la probabilidad de existencia de vida extraterrestre es del 50% (o existe o no existe). Simple y profunda…

  5. Pues ya ves que no tengo tan buena memoria, mira que olvidar la cita de Don Fontaiña, no tiene perdón.

  6. luciernagas permalink

    Que profundidad la del doctor Fontaíña. Reflexión semejante sólo puede provenir de una lucidez sin igual, resultado de la aguda contemplación del cielo nocturno.

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