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Sherlock Holmes investiga a Houdini

abril 24, 2007

Si tuviese que escoger a alguien para contarle cómo mi cuerpo astral me abandonó mientras dormía y disfrutó de gratas experiencias sensuales con ciertos fantasmas de voluptuoso ectoplasma en el Triángulo de las Bermudas, sin duda alguna ese alguien sería sir Arthur Conan Doyle. Resulta un hecho intrigante que el padre de dos redomados racionalistas como Sherlock Holmes y el Dr. Watson, era un espiritista con una credulidad casi ilimitada. El Dr. Doyle llegó a escribir un libro en defensa de la existencia de las hadas, en el que reproducía ciertas fotografías que mostraban a unas diminutas Julia Roberts de preciosas alas zumbando en las proximidades de un bosque inglés. Por las cercanías había además un David el gnomo tocando la flauta, que sentía la tentación de saltar sobre el regazo de una de las dos hermanas que habían sacado la fotografía. El señor Doyle sostenía con vehemencia la veracidad de experiencias de comunicación con los muertos, su propia mujer era médium, aun después de que algunos participantes hubieran reconocido que se trataba de un fraude. Tal fue el caso de una de las hermanas Fox, que contactaba con el más allá haciendo crujir los huesos del dedo gordo de uno de sus pies. Su amigo, el ilusionista Ehrich Weis, más conocido como Harry Houdini, se cansaba de contestar a las afirmaciones de Doyle respecto a su supuesta capacidad de materialización del cuerpo. El hombre tenía que ir diciendo que carecía de facultades paranormales porque el célebre escritor insistía una y otra vez que él nunca reconocería lo evidente. Lo cierto es que lo de Houdini era un talento extraordinario. Un cerrajero de Birmingham empleó cinco años de duro trabajo en construir unas robustas esposas que Houdini abrió en un abrir y cerrar de ojos. Maniatado y encadenado se arrojaba de los puentes de las ciudades que visitaba para terminar resurgiendo del río. Esposas, camisas de fuerza, calderas de hierro, voló sobre un avión, e incluso fue sepultado vivo, pero nada se le resistía. En sus últimos años encontraba divertido el desenmascarar a médiums y espiritistas de todo el mundo que hacían uso de burdos trucos. En 1926 un estudiante le retó a soportar un puñetazo en el estómago, pero recibió el golpe antes de que pudiera contraer los músculos. Este fantástico escapista de notable fortaleza desarrolló al día siguiente una grave peritonitis que le condujo a una muerte de la que no pudo escapar. Mientras que Arthur Conan Doyle fue un magnífico escritor cuya obra destilaba admiración por la ciencia y la razón, pero que eran repudiadas por la persona, Harry Houdini fue un ilusionista extraordinario cuya obra mostraba verdadera magia, pero que el artista explicó siempre mediante la razón.

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One Comment
  1. Te diré que en estos tiempos del siglo XXI hay gente que admite que el libro de las primas Frances y Elise con sus fotos de hadas es totalmente cierto, ya que ningún especialista a sabido desenmascarar el truco. Y es que no existe truco, ya que son hadas recortadas en papel. Tal y como confesó una de las autoras (aunque la otra se murió afirmando de que todo era cierto).
    Sobre su muerte recientemente se ha pedido exhumar su cadáver pues hay sospechas de que pudo haber sido asesinado por los espiritistas a los que atacó sin cesar.

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