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Hacer gusanadas

abril 25, 2007

Con el fin de completar su ciclo de vida, muchos parásitos utilizan varias especies que les sirven de hospedadores. La transmisión parasitaria frecuentemente ocurre a través de la alimentación de animales infectados. De entre las estrategias que han evolucionado por selección natural y que conllevan un incremento de las posibilidades de transmisión, destaca la manipulación del comportamiento de los hospedadores por parte del parásito. Uno de los casos mejor conocidos es el del gusano Dicrocoelium, cuyo hospedador definitivo son pequeños rumiantes. Los huevos de este helminto salen con las heces del mamífero y son comidos por caracoles. Los parásitos se acumulan en una zona determinada del molusco causándole una irritación que estimula la liberación de bolas de mucus que contienen hasta 500 larvas parasitarias cada una. Todo un manjar. Al menos así es para las hormigas. Cuando una hormiga se come una de estas golosinas, las larvas se enquistan en su interior. Sin embargo, es habitual que una o dos de ellas escojan una zona específica del sistema nervioso. Esto hace que la hormiga se comporte como una histérica, pues es incapaz de abrir sus mandíbulas cuando la temperatura disminuye. En consecuencia, muchas de ellas pasan la noche hincándole el diente a una brizna de hierba, y no se relajarán hasta que el sol ilumine al día siguiente. Da la casualidad que por la mañanita temprano, los rumiantes idóneos para este gusano gustan de pastar. El resultado es que se hinchan a comer hierba enriquecida en estas tan excéntricas como infectadas hormigas. Lo cierto es que hay muchos otros ejemplos de manipulación por parte de parásitos. Existen casos de peces que se ven obligados a nadar más cerca de la superficie, simplemente por que llevan un parásito dentro. Precisamente, aquel que completará su desarrollo en el pájaro que sobrevuela la laguna y que pesca sobre todo a los incautos que no nadan profundamente. Otros parásitos provocan que su hospedador se sienta atraído por la luz, lo que lo hace más visible para los depredadores. Algunos causan un desarrollo anormal de determinadas estructuras en el hospedador volviéndolos particularmente conspicuos. En otros casos el parásito convierte al hospedador en un imprudente. El protozoo Eimeria vermiformis incrementa los niveles de opioides endógenos en el ratón, y de esta manera disminuye su ansiedad y aumenta su sociabilidad. Esto es exactamente lo que le viene bien al parásito, que se transmite a través de las heces de ratón a ratón. Análogamente, se cree que otro protozoo, Toxoplasma gondii, altera la personalidad en humanos. En otras palabras, la próxima vez que se te acerque alguien en actitud excesivamente amistosa, te sugiero que le preguntes si tiene diarrea. Otra idea genial: si te enloquece la carne de cerdo, quisieras disculpar tu glotonería durante una velada en la que consumidor y consumido parecen confundirse, y la cuestión del libre albedrío no te quita el sueño, tal vez pudieras responsabilizar de tu conducta a la tenia del cerdo, ya que también puedes servirle de hospedador definitivo.

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5 comentarios
  1. Qué interesante. Parece increíble que esa batalla parásito-hospedador se acabe refinando de esa manera. Con ejemlos así, no me extraña que muchos duden de la acción de la selección natural y de otros mecanismos de evolución.

    Cambiando radicalmente de tema, me parece que tú no ligas mucho ¿verdad? Por que eso de preguntarle a una cariñosa desconocida si tiene diarrea, creo que no te da muchas posibilidades de éxito.

  2. luciernagas permalink

    ¡Dios mío! gracias, gracias Lughnasad, siempre he sabido que eras de los estreñidos.

  3. pocnak permalink

    TODOS SON UNOS PENDEJOS

  4. Espectacular el ciclo de vida del amigo Dicrocoelium. El azar es caprichoso, pero un ciclo vital tan complejo y en el que intervienen tantas partes, ¿no hace muy vulnerable la especie a cambios en el entorno?. ¿Sería posible determinar la estabilidad en el tiempo de las condiciones de un determinado ecosistema en base a relaciones complejas de este tipo?

  5. luciernagas permalink

    Bueno, creo que sería interesante destacar que el hecho de que un carácter sea beneficioso para el individuo no significa necesariamente que haya evolucionado por selección natural. Es cierto que para que se complete el ciclo vital del parásito son necesarias condiciones muy específicas, por ejemplo, que afectan a la disponibilidad de hospedadores en las coordenadas espacio-temporales adecuadas. Sin duda, esto explica unas elevadas tasas de mortalidad en el parásito, por lo que no es de extrañar que estos organismos se caractericen por unas capacidades reproductivas impresionantes. Pero varios hospedadores también contribuyen a aumentar las posibilidades de encontrar el hospedador apropiado. La evolución de ciclos vitales complejos es un asunto difícil, que tal vez trate más adelante. Tu comparación con los ecosistemas es muy interesante. Estoy de acuerdo en que la existencia de múltiples relaciones interespecíficas finamente ajustadas podría aumentar la fragilidad de los ecosistemas. Sin embargo, su plasticidad probablemente es muy elevada. La comparación es interesante, pero dudo de que tales relaciones hayan evolucionado por selección natural, pues, esencialmente, este es un factor evolutivo que actúa sobre el individuo. Apunto el tema de las unidades de selección, y la emergencia de la complejidad como temas futuribles, gracias.

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