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Crítica de la franqueza

mayo 9, 2007

La franqueza está sobrevalorada. Encuentro que la sinceridad es una virtud valiosa, pero decir la verdad no debe confundirse con decir todo lo que se piensa sólo por el mero hecho de que es la verdad. Incluso el saberse poseedor de la verdad no nos da el derecho de causar en el otro la culpabilidad, casi siempre nociva, frustración, o cualquier otro sentimiento destructivo. Pienso que deberíamos ser más conscientes del valor de nuestros silencios y de cómo con frecuencia sirven para respetar a los demás. Que nadie se lleve a error, pues criticando la franqueza no estoy defendiendo nada de eso que se ha venido llamando la mentira piadosa, las mentirijillas, ni cualquier otro tipo de falsedad del tamaño que sea (siempre relativo, ya que la mentira me parece un asunto fundamentalmente cualitativo). Simplemente, afirmo que es generoso valorar si la verdad es amable, si resulta útil y constructiva para el desarrollo de aquel a quien apreciamos. Encuentro meritorias estas sutilezas en una sociedad que sobrevalora la espontaneidad, la naturalidad, la impulsividad que obtiene su energía de lo verdadero y entonces justifica el atrevimiento. Mas creo que todo eso ha de ser controlado si con ello evitamos un daño injustificado. Toda esa naturalidad me parece un producto algo sofisticado de la ignorancia, similar al maltrato de la libertad ajena, que muchas veces causa el que inmediatamente “te ayuda” cuando has dado muestras de que no pretendes pedir atención, de que ni siquiera la necesitas. Similar a la ignorancia egoísta del “ya te lo dije” o del “si hubieras hecho…”. La misma miopía del excesivamente centrado en sí mismo que se comporta como si el mundo girase a su alrededor, y así se interpone en tu camino, te habla con demasiada proximidad física pero ficticia cercanía emocional, se atreve a abrazarte sin apenas conocerte, en definitiva, invade ese espacio que nos pertenece y cuya compartición es un derecho íntimo. Callaría, sin embargo. Quiero pensar que sabría protegerle de mi razón con la misma determinación que confianza tengo en que mi discreción sirva de mensaje suficiente para disminuir su ignorancia. Que confianza no puedo dejar de tener en que este extraño sabrá perdonarme y me cuidará cuando yo falle, ignorante de mí.

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From → 06. Seísmos

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