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El buen nombre

mayo 29, 2007

Sin dotes para el canto llegó a ser todo un encanto. De su madre Agripina, hermana de Calígula, heredó su particular sentido del amor de pareja, pues mamá ya había causado el alcoholismo del padre de Nerón, Cnaeo Domicio Aenobarbo, que había desarrollado el gusto por el asesinato de niños quizás porque Nerón era muy agradable; favoreció la muerte repentina de su segundo esposo, Crispo Pasieno; y se dice que envenenó las setas del tercero, Claudio, para que su amado hijo pudiera sucederle. Por este motivo, Nerón siempre le estuvo agradecido. La primera esposa de Nerón fue, precisamente, la hija de Claudio, Octavia. Sin embargo, mantuvieron una tensa relación, ya que Octavia nunca le perdonó que hubiera matado a su hermano pequeño, Británico. No, ¡si hay personas rencorosas! Nerón terminó por asfixiarla entre quejas cuando se estaba dando un baño (cariño, lo de Británico me pareció fataaalg…). No tardó en buscarse novia y la agraciada fue Popea Sabina, que le sugirió que matase a su madre. Nerón, que, como ya he dicho, era hombre agradecido, decidió acceder a su petición, pero quiso hacerlo delicadamente, como correspondía a su alma de poeta. Tres veces intentó intoxicarla con un veneno fulminante, pero tres veces fracasó. Más tarde, alteró el techo de su dormitorio para que se le cayese encima, causándole así una pronta muerte por aplastamiento, pero aquella noche sólo se desplomó su autoestima. Trató de ahogarla durante una travesía saboteando su embarcación, pero la barca se hundió lentamente y la mujer logró salir a nado. Nerón estaba perdiendo la paciencia, pues queriendo asesinarla sin causarle un daño excesivo, no conseguía más que confirmar el buen estado físico de su madre. Y, mientras tanto, Popea, erre que erre. Sin ideas, dejó el asunto en manos de su liberto Aniceto. Este, que no era hombre de muchas sofisticaciones, cogió un palo y la mató a golpes. Nerón tenía entonces 21 años, todo un chaval con una prometedora carrera por delante como genocida. Por supuesto, se casó con Popea a la que terminaría por matar a patadas estando embarazada. Después de haber asesinado a dos esposas, se casó con Statilia Mesalina, que no es la Mesalina de la que has oído hablar aunque el nombre te resulte excitante. Para ella reservó una tortura especial, el canto, pues se le antojó manosear la lira y atormentar los tímpanos del Imperio, llegando incluso a hacerse profesional. Hizo su debut en un teatro de Nápoles, que se derrumbó ese mismo día como consecuencia de un terremoto. No obstante, salió ileso. Finalmente, realizaría los silenciosos deseos de las gentes que le escuchaban y se cortó la garganta el día del aniversario del asesinato de su primera esposa, el 9 de junio del año 68. El sexto emperador romano ha tenido muy mala fama desde entonces, especialmente con lo del famoso incendio de Roma, cosa que no hizo. Así que permítanme restituir el buen nombre de Lucio Domicio Aenobarbo, más conocido como Nerón Claudio César Druso Germánico.

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