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Amantes

julio 4, 2007

Eso del hombre experto amante, conocedor enciclopédico de los misterios del cuerpo femenino, hábil pulsador del punto G y otros muchos; y muchos son los puntos que gana en ese arte por ser atleta sin igual, cada vez que se propone usar el pincel. En cuyos brazos inevitablemente cae la mujer desde más allá de siete cielos, finalmente rendida ante la obra del artista. Eso del genio explorador, que se basta a sí mismo para causar la erupción volcánica de la base del cuello y demás tierras conocidas, que descubre otras muchas a las que obliga a reaccionar con violencia semejante; que, como ilegales tras años de aprendizaje viendo la televisión, más que montando en bicicleta, parecen nacidos con un champú en lugar de un pan bajo el brazo, el mismo desencadenante de la experiencia orgánica. Eso, propio de mecánicos que hacen y deshacen en los bajos de vehículos curvilíneos, mecanógrafos de ágiles dedos causando 200 pulsaciones, pintores de brocha gorda y pinceladas inquietas, fieras de espaldas marcadas, gimnastas que parecen prolongar miembros superiores además de inferiores, incansables exploradores de cuevas y cordilleras, sedientos insaciables que ven oasis por doquier y beben lo que les echen, y aquellos casanovas que explotan supernovas en toda mujer. Eso, amigos, es sólo un mito. Y si fuera tan retorcido como lo son estas líneas, diría que está alimentado por lo que me parece una concepción machista de la sexualidad. El que resulte fantástico depende de la pareja. Se trata de una labor de equipo, aunque llegará el momento en que el olvido del otro forme parte esencial de la colaboración. Y es la confianza, de nuevo, la clave del éxito. Será tu sensibilidad, tu comportamiento fuera de la cama, tu respeto y amor por ella en ámbitos tan extraños al dormitorio lo que te hará merecedor de su confianza. Este regalo es el que te convertirá en el mejor amante. Cómplices en el amor, de eso se trata. Un diálogo de física y química y no un monólogo, por inspirado que pueda parecer. Olvídate de conocimiento inferido por la cantidad y busca la calidad del conocimiento. Partid juntos y sentid que cada uno sois un universo para el otro. Evitad ser el turista que por querer verlo todo no disfruta nada, o el que dice conocer el mundo entero, mas sólo ha estado en aeropuertos. Amaos y no perdáis el tiempo.

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From → 06. Seísmos

2 comentarios
  1. Creo que confundes amor y sexo. Ambos son compatibles, pero también te digo que son separables. Lo mejor, ambos, pero a veces una buena ración de sexo, por que sí, alivia mucho (y lo digo por ambas partes).

  2. luciernagas permalink

    No los confundo, sino que los fundo para afirmar qué es lo mejor, y en eso estamos de acuerdo.

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