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Sufrimiento aislado

julio 30, 2007

Según una corriente de hermenéutica literaria el texto sólo puede tener una interpretación verdadera, que no es otra que el propio texto. La experiencia subjetiva no se puede comunicar sino a través de un lenguaje que nunca es la experiencia en sí misma, luego la interpretación del mensaje siempre será equívoca. Esencialmente por la misma razón, la ciencia no puede penetrar en la experiencia subjetiva. La ciencia puede describir con detalle y ofrecer una explicación mecanística a un determinado estado de lo material, del sistema nervioso, por ejemplo, pero la experiencia sólo pertenece a quien se ha arriesgado lo suficiente. Recuerdo tiempos difíciles en los que la tristeza llegaba a ahogarme de manera puntual, aunque era desagradablemente recurrente, y el no encontrar una explicación comprensible que sirviese a los demás, y entonces a mí mismo, me hacía buscar la soledad, de otra manera me sentía culpable por compartir aquel patético sufrimiento con quienes me querían. Cuando no lograba (o no quería con suficiente determinación) escabullirme, no faltaba quien trataba de infundirme ánimo haciéndome ver la sinrazón de aquello. Entonces, resaltaba el hecho de que yo no carecía de nada verdaderamente importante a los ojos de cualquiera, y comparaba mi falta de motivos con el sufrimiento real de aquellos que tenían necesidades verdaderas. Aquella era una lógica aplastante, ¡y vaya si aplastaba!. La lógica del amor puede ser cruel. Cualquier programa de ordenador habría concluido que yo no tenía derecho a sufrir, lo cual es algo similar a afirmar que no tengo derecho a ser otra cosa que un ordenador. No obstante tenía razón, no había razón para aquello, y debido a que no se trataba de algo razonable, se equivocaba también, pues el hablar implica al pensar y solemos pensar para acallar el sentir. Con frecuencia sobrevaloramos el pensar con eficacia, las palabras útiles, despreciando injustamente el notable valor del silencio. Hay demasiado ruido ahí afuera, pienso yo (y demasiada vanidad aquí adentro). Dijo Dalí que mirar es pensar, opino sin embargo que entre el mirar y el pensar existe un paréntesis íntimo rápidamente pleno de una riqueza que apenas vislumbramos y que es fuente de creación. El sufrimiento no es algo que se pueda pesar en una balanza y luego comparar. Es una experiencia que sólo podemos respetar, si acaso imaginar con la ayuda de nuestros propios recuerdos. Podemos llegar a sentir algo tal vez parecido, dependiendo de nuestra historia y nuestra capacidad para rescatarla, nuestra memoria emocional. Podemos llegar a hacer nuestro el sufrimiento ajeno, es decir, podemos sufrir con el otro, si está en nuestra voluntad el abrazarlo hasta ese punto, pero su sufrimiento no es el nuestro y nunca será plenamente comprendido por nosotros porque cualquier experiencia es misteriosa.

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From → 13. Lo último

One Comment
  1. Jocelyn permalink

    He pasado por experiencias en las que me he dado cuenta de eso también. Jamás, aunque intentes ponerte en el lugar del otro, jamás entenderás su dolor por completo, porque sólo uno puede saber con exactitud lo que se siente. Quizás pases por lo mismo, pero no es igual la manera en que lo tomes tu que como lo tome la otra persona. Y en eso influyen muchos factores; emocionales, mentales, físicos, condicionales,… además que dos personas nunca piensan ni sienten igual, aunque hayan pasado por lo mismo. Diversidad.
    Ah! y me encanta todo lo que publicas Luciérnagas. =)

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