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Aquellos dias de Febrero

diciembre 12, 2007

azulceleste.gif

Hace algunos años escribí un trabajo sobre unos simpáticos animalillos que gustan de llevar a buen puerto sus vidas en el interior de peces marinos. Un trabajo que manos hábiles encuadernaron hasta adquirir un aspecto próximo a bello. Por supuesto, mucho tuvo que ver mi atrevimiento de ilustrar la portada con un cuadro de Kandinsky, el Himmelblau (Azul celeste), creo que pintado en 1940. No siendo mi preferido de entre los muchos que este autor realizó a lo largo de su vida, me pareció apropiado como metáfora de ciertos conceptos representativos de la insignificante temática que me había interesado durante tanto tiempo. Aunque insignificante, me pareció merecedora de dicho honor, pues la tarea no estuvo exenta de pasión, y hasta en ella quisieron darse cita autores tan diversos como Machado, Popper o Goethe. Luego, con semejante alarde de vanidad, se me antojaron unas pinceladas de óleo sobre lienzo para presentar el conjunto, así como un breve texto explicativo que se imprimiría en el reverso de tan ilustre obra (evidentemente, me refiero a la pintura. Aquella de la que fui autor, más que ilustre se veía bien ilustrada). Es mi deseo mostrarlo a continuación para revitalizar aquel sentimiento, que en esencia reivindicaba el arte como forma de conocimiento, mas con el fin de preservar la naturaleza de la investigación, que no viene a cuento, omitiré las partes más específicas, restando, por consiguiente, apenas unas líneas que me servirán de memoria.

“En 1912 el pintor ruso Wassily Kandinsky afirmó, refiriéndose a los nuevos artistas, que la naturaleza brilla en sus cuadros como siempre lo ha hecho en todo arte. Sin duda, Azul celeste es buen ejemplo de ello; repleto de motivos biomorfos y adornado con vivos colores, representa aquí uno de los mayores valores de la naturaleza, su diversidad. Al igual que el arte, pero diametralmente opuesta en sus métodos, la ciencia constituye básicamente una forma de conocimiento. […] Como hizo el artista, [este trabajo] pretende acusar la diversidad natural y comprenderla mejor, pero, al arrojar las redes al mar para adueñarnos de un pedazo no hemos obtenido mar, sino peces. Por eso necesitamos del arte.”

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