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“Zelig”

enero 25, 2008

Esta película dirigida, escrita y protagonizada por Woody Allen es un falso documental sobre el camaleónico Leonard Zelig. Se trata de una de las obras más divertidas de este cineasta genial, pero, al mismo tiempo, extraordinariamente crítica. Una historia sobre la falta de identidad del ser humano y de cómo el hombre de nuestro tiempo ha renunciado a ser uno mismo para buscar el reconocimiento de los demás. Como ha dicho el señor Allen, “la gente tiene una terrible tendencia a decir cosas que agraden a sus amigos”, pero el problema no queda ahí. Las personas suelen inventar un yo para satisfacer las expectativas del grupo y así establecen una relación muy particular consigo mismas. Es común que las personas se confundan con las gentes. Asumiendo pensamientos, emociones, aspecto y comportamientos que no le son propios pretenden conseguir el reconocimiento ajeno. Reducen su propia identidad a ser una mercancía que venderán a terceros para conseguir otros fines que juzgan más importantes. Al no comprender la realización de su propia persona como un fin en sí mismo, sino como un medio para obtener cosas, quedan reducidas a ser un objeto entre objetos. Estas personas sólo podrán relacionarse con los demás de la misma manera que se tratan a sí mismas, por lo que suelen ser manipuladoras. Por supuesto son desgraciadas, pues han renunciado a sus posibilidades de libertad no siendo ellas mismas, sino lo que otros esperan de ellas. Lo dramático del asunto es que semejante alienación suele ser inconsciente y, probablemente, tiene mucho que ver con una autoestima maltratada. Afirmar la propia singularidad supone asumir riesgos, pues no gustará a todo el mundo, y servirá como espejo del ridículo mimetismo del que se asusta ante el abismo de su propio interior. Sospecho que “Zelig” está muy influenciada por las tesis de los principales freudomarxistas, especialmente Fromm. En cualquier caso, me parece que pone el dedo en una de las llagas más profundas de nuestra sociedad capitalista, que ensalza el valor de las cosas, que a todo pone un precio, donde todo ha de ser útil, y donde lo que más importa es el producto. Una herida que, en mi opinión, podría desangrar nuestro futuro. (***)

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