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¿Qué es el principio antrópico?

febrero 8, 2008

Los razonamientos antrópicos habían estado presentes en cosmología, ya desde finales de los años cincuenta y principios de los 60. Por ejemplo, en ciertas reflexiones de G. Whitrow sobre la tridimensionalidad del mundo, en los comentarios de Robert H. Dicke a un controvertido artículo de Paul Dirac, publicado en 1938, y en la respuesta a Dicke por parte de Collins y Stephen Hawking. Sin embargo, no fue hasta 1974 que Brandon Carter lo define y formula explícitamente. Lo hizo así: “lo que podemos observar tiene que estar limitado por las condiciones necesarias para nuestra presencia como observadores”. Un principio que se oponía al copernicano, formulado en 1948 por Hermann Bondi, y años después extendido y reformulado como el principio de mediocridad, que sostenía que nuestra posición como observadores no es privilegiada ni distinta de otras posiciones. Carter define dos formas del principio antrópico. El principio antrópico débil según el cual “nuestra ubicación en el universo es necesariamente privilegiada hasta el punto de ser compatible con nuestra existencia como observadores” y el fuerte que dice que “el universo, y por consiguiente, los parámetros fundamentales de que depende, tiene que ser de tal modo que admita la presencia de observadores dentro de él en algún estadio”. La diferencia entre las dos variantes estriba en que la primera de ellas hace referencia al lugar que ocupamos en el universo, que no puede ser casual, sino que, lógicamente, está restringido por las condiciones que permiten la vida. La forma fuerte, sin embargo, hace referencia al universo entero, por lo que sugiere la realidad de múltiples universos de entre los cuales nuestra presencia ha seleccionado uno en particular. El principal análisis del principio antrópico procede del trabajo de John Barrow y Frank Tipler de 1986, pero, como ha señalado José Manuel Alonso en su obra “Introducción al principio antrópico“, estos autores cometen un error en su interpretación de Carter. Así, definen la forma débil como: “los valores observados de todas las cantidades físicas y cosmológicas no son igualmente probables, sino que toman valores restringidos por el requerimiento de que existen lugares donde puede evolucionar la vida basada en el carbono, y por el requerimiento de que el universo sea suficientemente viejo como para que ello haya ocurrido así”, lo cual es básicamente el principio fuerte de Carter, ya que se refiere al universo y no se limita a nuestra ubicación en él. La forma fuerte fue definida por estos autores de la siguiente manera: “el universo tiene que tener aquellas propiedades que permiten que la vida se desarrolle en él en algún estadio de su historia”. Definición que difiere sutilmente, pero en un aspecto crucial, del principio fuerte de Carter, pues afirmar que las características del universo deben de ser compatibles con la presencia de vida, es diferente a decir que las características del universo deben de ser las que permitan la vida. En el primer caso, el universo es como es porque admite la posibilidad de observadores, los cuales podrían no haber aparecido, mientras que en el segundo, el universo es como es precisamente porque hay observadores. En resumen, el principio antrópico fuerte de Carter es equivalente al débil de Barrow y Tipler, mientras que su interpretación del fuerte es todavía más fuerte y, por tanto, inesperadamente original.

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From → 03. Trespacio

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