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Religión y evolución

febrero 12, 2008

La evolución es un hecho. Este hecho es un proceso, un fenómeno que se extiende en el tiempo, mas viendo a través de la pequeña “ventana” que supone la perspectiva humana, observamos que toda la vida conocida tiene un mismo origen. No me parece esto una hipótesis científica, como no lo es afirmar que la tierra no es plana, sino un hecho observado, pero ocurre que nuestra mirada no pude ser completamente satisfactoria porque el hecho no es estático, sino un proceso. Sin embargo, afirmar que toda la vida procede de un mismo ancestro común constituye una hipótesis porque no conocemos toda la vida existente, ni siquiera toda la vida que existe en la Tierra, luego es teóricamente posible que la vida haya surgido en más de una ocasión. Así mismo, referirse a los mecanismos mediante los cuales tiene lugar el proceso evolutivo es referirse a una teoría científica y, por tanto, es susceptible de error. No obstante, algunos consideran que la evolución no es un hecho, sino una inferencia a partir de una serie de observaciones que admiten una explicación alternativa: que las coincidencias observadas se deben a la voluntad divina. En mi opinión, dadas las evidencias disponibles, semejante hipótesis es innecesaria y absurda. Desde luego, no se trata de una hipótesis científica, sino que responde a un prejuicio metafísico. Con todo, autores como el bioquímico Michael Behe o el filósofo William Dembski, defienden la idea del diseño inteligente como una alternativa racional a la evolución, mientras que biólogos como Richard Dawkins perciben que la fe en un Dios creador es incompatible con la aceptación del hecho evolutivo. Y es que desde esta perspectiva, ciencia y religión se ocupan de ámbitos de la realidad que se superponen y proporcionan respuestas contradictorias. Por el contrario, no entrarían en conflicto si se refieren a cosas diferentes. Así, en opinión de algunos evolucionistas como Stephen Jay Gould y Francisco Ayala, la ciencia da respuesta a cómo se produce la evolución, mientras que la religión se refiere más bien al porqué. Se da la paradoja de que esto implica que la evolución como proceso natural es compatible con la fe cristiana, mientras que el diseño inteligente no lo es, ya que sólo un Dios cruel diseñaría un proceso que lleva implícito imperfección y sufrimiento. Una tercera forma de relación entre la religión y la evolución consiste en considerar a la primera un producto de la segunda. La ciencia engulliría a la religión al tratarla como un fenómeno social con una explicación biológica. Esta es la opinión de filósofos como Daniel Dennett, seguramente admisible por muchos biólogos incluido Richard Dawkins. Finalmente, religión y ciencia podrían no ser incompatibles si constituyen dos formas de conocimiento independientes que coinciden en cuanto ponen de manifiesto la verdad de una misma cosa, por ejemplo, el proceso evolutivo. Tal complementariedad parece derivarse de la opinión de científicos como Francis Collins y teólogos como Hans Küng. En cualquier caso, quiero destacar que admitir la evidencia evolutiva no implica necesariamente un desafío a la fe en un dios personal.

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3 comentarios
  1. Amén, digoooo, estoy de acuerdo.

  2. Creo que, efectivamente, no tiene por qué haber conflicto, pero el conflicto es divertido, y los biólogos se aburren mucho mientras esperan que se depositen las bacterias en el fondo de sus tubos de ensayo, etc. De todas maneras, si definimos el diseño inteligente de una manera clara, podríamos preguntarnos hasta dónde podemos extender esa noción con sentido. Por ejemplo, cuando el escorpión extrae de sus alimentos material metálico para depositarlo en la punta de su espolón y aumentar la efectividad de su jeringa de veneno, ¿está usando algo que podamos llamar “estrategia inteligente?
    http://ellogosdelavida.blogspot.com

  3. luciernagas permalink

    La responsabilidad del conflicto no siempre recae sobre biólogos aburridos. A veces, los creyentes sienten amenazada su fe debido a las evidencias del hecho evolutivo, y no tardan en salir teólogos, e incluso científicos, en defensa de sus creencias. En mi opinión, esto se debe a un pobre entendimiento de la evolución y de los mecanismos mediante los cuales tiene lugar. La selección natural es una gran idea, pero es una idea tan sutil como insuficiente a la hora de explicar la diversidad natural. Los científicos que abogan por el diseño inteligente, tales como Michael Behe, suelen venir del ámbito de la biología molecular, y, cuando su discusión es intelectualmente honrada, su pensamiento tiende a ofrecer una inercia particular a llevar a cabo el “salto poblacional”, así como la consideración de un “tiempo profundo”. Ciertamente, el individuo no evoluciona, y el tiempo de vida del individuo no es relevante en este caso. Que la selección natural no sea el único mecanismo evolutivo, que ni siquiera sea el más importante, no implica, ni mucho menos, un diseño inteligente. En cuanto a la estrategia del escorpión, sin duda parecerá inteligente para un observador racional, pero el concepto de inteligencia es algo que trasladamos a una estrategia eficaz por adaptativa. Cuando el observador está excesivamente centrado en sí mismo, corre el riesgo de atribuir al objeto observado propiedades que no le pertenecen. Tal y como su propio nombre indica, la selección natural no es un fenómeno aleatorio. El diseño existe, pero es llevado a cabo por la naturaleza, que es sabia y chapucera.
    Gracias por el link, parece interesante.

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