Skip to content

Viajar al futuro

febrero 18, 2008

Comparto despacho con un amigo. Ocasionalmente, nos embarcamos en conversaciones un tanto esotéricas, que, en mi opinión, nos distancian convenientemente de nuestro trabajo. El otro día empezamos discutiendo sobre el molesto gato de Schrödinger y no me pregunten cómo ocurrió, pero pronto dejamos la problemática de los animales domésticos para terminar elucubrando sobre los viajes en el tiempo. El hombre me decía que tal vez un día fuese posible el viaje al pasado, pero que nunca se podría viajar al futuro porque, según él, eso implicaría un tipo de predicción imposible en la medida en que el futuro esté abierto, es decir, si todo no está escrito de antemano. Lo cierto es que puede pensarse en el viaje en el tiempo según sentidos diferentes y, de acuerdo con el más evidente, el viaje al futuro sería el único posible. De hecho, todos viajamos con el tiempo en cuanto el tiempo pasa. Por otro lado, y creo que es en este sentido al que se refería mi amigo, viajar en el tiempo debiera implicar poder hacerlo a diferentes velocidades, de forma análoga a viajar en el espacio. Así por ejemplo, trasladarse a un momento-lugar dentro de una hora, pero hacerlo en un par de segundos constituiría un verdadero viaje al futuro. No obstante, si se entiende el viaje en el tiempo en un sentido trivial, el viaje al futuro es teóricamente posible, ya que sólo tendríamos que ralentizar nuestro reloj interno en relación al tiempo que pasa en el exterior. Al menos puede haber dos formas de hacer esto: (1) mediante la criónica, es decir, prácticamente detener los cambios que experimentamos y dejar que el tiempo pase hasta ser descongelados, momento en que nos sincronizaríamos con el resto del mundo; y (2) viajando a una velocidad cercana a la de la luz para después regresar a la Tierra. La explicación a esta segunda forma de viajar al futuro es física y está basada en la Teoría de la relatividad, mientras que la explicación a la primera es fisiológica y quizás suponga una forma extrema del mismo tipo de explicación para la percepción subjetiva del paso del tiempo. De hecho, el tiempo parece pasar a cámara lenta cuando hemos de reaccionar con rapidez, por ejemplo ante un imprevisto en la conducción que dura a penas unas décimas de segundo, pues en estas circunstancias nuestro reloj interno, nuestra bioquímica, se acelera en relación con lo que ocurre en la carretera. Decimos entonces que nuestros pensamientos “van a cien” y ponemos nuestra atención en todo cambio ocurriendo a nuestro alrededor. Por el contrario, el tiempo pasa rápidamente cuando nos encontramos relajados y nuestra actitud ante lo que ocurre “ahí afuera” es más pasiva. En semejante situación el tiempo puede llegar a pasar tan rápidamente que resulta casi imperceptible. Luego, en cierto sentido, viajar al futuro supone ralentizar nuestro envejecimiento. Obviamente, viajar al pasado no consiste en envejecer más deprisa, aunque así consiguiésemos alcanzar antes una condición de no existencia similar a aquella de la que una vez surgimos. Y es que el viaje en el tiempo, entendido de esta manera, sólo es posible hacia el futuro. Tampoco las personas que hacen uso de innumerables potingues para recuperar la juventud viajan al pasado, sino a un futuro inexorablemente tan arrugado como el escroto a remojo.

Anuncios
5 comentarios
  1. Menudo freak debe ser ese compañero tuyo de trabajo…
    A lo que iba, lo que hablábamos durante esas pausas era de un viaje real en el tiempo al mismo modo que entendemos el viaje al pasado. Sin embargo, he de reconocer que ambas formas que propones serían realmente viajes al futuro, aunque quizás tardemos en verlo, sobretodo el segundo.

    PD la poesía del escroto desternillante.

  2. Interesante. Es increíble la cantidad de buenas conversaciones que comienzan con el gato de Schrödinger.

    En fin, una matización:

    Haces referencia a una especie de “tiempo-bala” o ralentización del tiempo en situaciones de peligro inminente. Bueno, el caso es que no está del todo claro si esto es así. Un libro en que que se trata este tema con cierta profundidad es Inteligencia intuitiva, de Malcolm Gladwell. Trata de explicar las condiciones y mecanismos que se dan en este tipo de situaciones.

    Sin embargo, comprobaciones empíricas (realizadas en un curioso estudio) no ofrecieron ningún resultado que invite a pensar en la existencia real de este fenómeno.

    (El estudio consistía en someter a grupos de personas a una caída libre controlada mientras visionaban una serie de números a alta velocidad. Tras la prueba no fueron capaces de recordar los números vistos.)

  3. luciernagas permalink

    ¡Hey!, gracias por la información. Bueno, respecto a eso que llamas el tiempo-bala, lo cierto es que no lo he pensado mucho, pero supón que nuestra bioquímica interior transcurre a un tiempo modificable, a través de hormonas o lo que sea, eso podría explicar que los acontecimientos en el exterior se perciban de manera diferente. Esto es como la pescadilla que se muerde la cola: imagina que las cosas ocurren demasiado rápidamente “afuera”, si las juzgamos importantes nuestro cuerpo se activará para “estar a la altura”, pero si no lo son el tiempo pasará para nosotros inusualmente rápido. Por ejemplo, anoche vi el partido Roma-Real Madrid, que por momentos transcurrió a muy buen ritmo, entonces lo disfruté especialmente, relajado sobre el sofá y comiendo un yogur de fresa que pesaba medio kilo. Los primeros 45 minutos pasaron como si fueran 10. Cuando los partidos son malos quizás pongamos nuestra atención en otras cosas, lo que nos daría otras referencias temporales. Ya se que esta hipótesis no es nada convincente, pero podría haber algo.

  4. Me da la impresión (quizás me equivoque) de que es un error el considerar el espacio-tiempo como algo separado de nuestra existencia. La existencia es ser-tiempo, indisoluble; otra cosa son los medios arbitrarios usados para cuantificarla, necesarios quizá para una convivencia social, pero no para la existencia en si. De acuerdo en que la percepción temporal (mejor espacio-temporal) es, como todas las percepciones, algo elástico, susceptible de embotarse por unos hábitos de vida laxos, susceptible también de sublimarse y potenciarse. Es evidente que la percepción espacio-temporal de Federer ha de ser mejor que la de la mayoría de nosotros. En cuanto a desplazarse adelante o atrás en el continuo de nuestra existencia, no le veo ningún interés más allá del campo de la literatura. La vida es la vida, ahora, antes, después…

  5. luciernagas permalink

    Estoy de acuerdo contigo en que la existencia es ser en el tiempo, lo cual no significa que no tengamos cierto margen de libertad en cuanto a nuestra relación con él, así interpreto también tus palabras. Sin embargo, he de reconocer que es un fenómeno que no comprendo, que encuentro fascinante a la vez que misterioso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s