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El sentido de la vida

marzo 18, 2008

La pregunta por el sentido de la vida podría no tener sentido, en la medida en que no refleje otra cosa que un espejismo producto de un lenguaje que hasta de lo irreal hace concepto. También es posible que una sucesión de fragmentos con sentido aparente o sin él tenga algún sentido global, incluso puede que exista un sentido de la vida que integre hasta la última historia particular, aunque no lo explique todo. Una explicación inteligible de todo lo que existe podría resultar cómicamente absurda. Es posible que exista un sentido, pero que no se halle a nuestro alcance. Quizás sea un sentido que sea mejor no alcanzar, de ahí que discurramos mitos que den alguna coherencia a nuestra existencia. El sentido de la vida podría venir de un Dios trascendente a través de nuestra fe, que consista precisamente en confiar en que haya un sentido fundamental. Por el contrario, el sentido podría hallarse en el hombre. Luego, necesariamente surgiría dentro del contexto creado por nuestra dependencia mutua, así como con el resto de la naturaleza, por lo que el sentido residiría entonces en el descubrimiento de tal interconexión. Quizás el sentido ni venga de Dios ni venga del hombre, sino de un diálogo entre ambos, o de algún tipo de relación esencial entre el hombre y el resto de la realidad. Es posible que el sentido de la vida consista en la búsqueda del sentido, que el destino del camino consista en el propio camino, que lo relevante sea la pregunta, en lugar de la respuesta. Tal vez la vida tenga un sentido muy diferente al camino que seguimos individual y colectivamente. Podríamos estar completamente errados, todavía llevando la dichosa respuesta con nosotros, porque no sabríamos qué preguntar. ¿Y si el sentido de la vida y la vida misma son incompatibles?, ¿tener que vivir con una ilusión del sentido porque descubrirlo sería morir? Que la vida sólo sea posible en la incertidumbre porque nada más que lo último alberga la Verdad. Que la fuente de la vida sea el vacío y se agote en la plenitud. Así, el sentido de la vida podría estar en la esperanza, en la incertidumbre sobre el sentido, en cuanto dicha esperanza es transformadora. El sentido de la vida podría descansar en la misma contradicción, pues no habría sentido sin su contraste con el absurdo, y sin contradicción no existiría la esperanza de su resolución. Quizás nada de lo que estás leyendo tenga sentido para ti, quizás no te importe si lo tiene, pero después de tantas dudas e interpretaciones observo que contengo una extraña certeza, y es que, si mi vida tiene algún sentido, formas parte de él.

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One Comment
  1. El sentido de la vida es vivirla, parece una perogrullada, pero entre tantas preguntas nos perdemos lo esencial que es vivir, sin más (ni menos).

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