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Superfalacias

marzo 31, 2008

¿Nunca se preguntaron por qué Lois Lane no sospecha que el diligente Clark Kent sea Supermán? ¿De verdad piensan que unas simples gafas logran camuflar su identidad tan eficientemente? ¡Casi todos los superhéroes ocultan al menos la mitad del rostro! ¿Es que el estrés que sufre Lois la mantiene tan obnubilada? Pudiera ser, pero pienso que la explicación a su actitud radica en que es víctima de la falacia del enmascarado. Según un principio establecido por Leibniz, si dos objetos son idénticos deben tener las mismas propiedades, lo cual implica que bastaría encontrar una propiedad diferente para concluir que no estamos ante el mismo objeto. Luego, Clark no puede ser Supermán, ya que es imposible que alguien tan anodino sea el lozano seductor de la capa roja y el ricito en la frente. Lo cierto es que la ley de Leibniz no se aplica a propiedades que implican una actitud psicológica como la que acompaña a Lois. La atractiva periodista no ve a Supermán en Clark Kent, simplemente porque no podría creerlo. Cuántas veces no vemos otra cosa que lo que queremos ver, ignorando lo que es obvio debido a una falta de atención, a un interior excesivamente centrado en uno mismo. Pero Leibniz era extraordinariamente inteligente, así que Lois podría defenderse afirmando que Supermán y Clark son personas distintas porque lo dice Leibniz. En tal caso, la pobre Louis incurriría en una segunda falacia al apelar al principio de autoridad. Lois debería llevar cuidado, ya que al defender lo indefendible no puede dejar de pisar terreno resbaladizo. Y he aquí la manera en que yo mismo incurro en una nueva falacia, pues el argumento que acabo de esgrimir no va acompañado de ninguna prueba de que, ciertamente, las cosas sólo podrían ir a peor para Lois por el mero hecho de que discrepa conmigo. Una de las falacias más bonitas consiste en la afirmación del consecuente, según la cual se sigue el razonamiento: si A es cierto, entonces B; luego B es cierto. Si Clark miente se ruboriza; Clark se ruboriza, luego miente; pero tal vez haya dicho la verdad mientras se imaginaba a Lois en ropa interior. En ocasiones, argumentamos de manera falaz como consecuencia de un desconocimiento básico de la teoría de probabilidades. Por ejemplo, hay quien se lo juega todo al rojo pensando que la probabilidad de que salga rojo la próxima vez es mayor, simplemente porque lleva saliendo negro las últimas cinco veces seguidas. Y habrá quien me discuta la sinrazón del que incurre en la falacia del jugador diciendo algo así: “querido romo, puede que eso que dices sea verdad para ti, pero no lo es para mí”, en cuyo caso incurriría en la falacia relativista, algo que consiste en moverse rápidamente desde lo que una persona cree que es cierto a la verdad de lo que cree. Ni siquiera Supermán afirmaría seriamente que la verdad es siempre lo que él cree.

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2 comentarios
  1. Me considero un gran aficionado a la “Teoría de las falacias” y he disfrutado con esta recopilación. Sobre todo con el bonus track que supone la explicación de por qué Lois (¿atractiva periodista?, bueno, si te refieres al comic, sí…) no reconoce en Clark a Supermán. Sin embargo me permitirás un pequeño matiz.

    En realidad, el tema de la ropa interior de la avezada (me resisto a poner atractiva) periodista ya ha sido tratado, concretamente en la primera entrevista que el Hombre de Acero concede a Lois en la terraza de su apartamento con la impresionante Metrópolis de telón de fondo. Si no recuerdo mal fue más o menos como sigue:

    · Lois: ¿Así que usted es capaz de ver a través de los objetos? (Dice Lois situándose tras una enorme maceta).
    · Supermán: Así es.
    · L: ¿Podría decirme usted el color de mi ropa interior?
    · S: …
    · L: ¡Ohh..! Lo siento. Lo he avergonzado.
    · S: No. No es eso. Es que no puedo ver a través de objetos de plomo. Me temo que el interior de esa maceta está recubierta de ese material.
    · L: Así es.

    · L: Ehhh… ¿Qué opina acerca de…? (Dice Lois mientras sale de detrás de la maceta)
    · S: ROSA.

    · S: Me temo que ahora la avergonzada es usted…

    Sin duda, un diálogo que podemos considerar como obra maestra (¡!) dentro de la historia del cine. Podemos sacar dos conclusiones (por lo menos). La primera y más evidente es que quien ruboriza a un superhéroe lo paga. Y segundo y más inquietante: ¿cómo funciona esa visión de rayos X?. ¿La tiene enfocada en una determinada frecuencia? (Hmmm… ¡qué coincidencia!) ¿Puede aumentar o disminuir su intensidad a voluntad?. Y en este último caso, ¿cuál es el límite máximo de penetración de su supervisión?. Si es muy elevado, explicaría eso de la soledad del héroe.

    Lo dicho. Buena recopilación y explicación de un grupito de falacias…

  2. luciernagas permalink

    Sí, un intercambio genial el que nos has recordado. También comparto tus dudas acerca de la extraordinaria flexibilidad de la visión de rayos X de la que hace gala nuestro superhéroe. Ahora bien, el fino ajuste de frecuencias sin duda se debe a la selección natural. Este es un mecanismo evolutivo que se sospecha universal, hasta el punto que suele incluirse en toda definición de la vida. La selección natural actuaría allí donde hay vida, también en Krypton. La capacidad de ver a través del vestido de las damas, pero no más allá de su ropa interior, debe de ser un carácter adaptativo, pues no sorprenderá que precisamente los individuos sometidos a esta condena de los sentidos sean también los que más contribuyan con sus genes a la generación siguiente.
    Gracias por tus palabras de ánimo en referencia al blog.

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