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Final

abril 3, 2008

Cada trocito de espacio lleva asociada una cantidad de energía oscura que se cree que es constante, la llamada fuerza lambda. Debido a esta energía, la expansión del universo se está acelerando. Debido a esta aceleración, el universo se nos vacía de contenido tan inexorablemente como le ocurre a un caldero de agua cuando es llevado por un niño calle abajo. El universo visible tiene un límite que viene dado por la distancia recorrida por la luz desde el Big Bang. Este volumen de espacio es todo lo que podemos ver, digamos que dibuja nuestro horizonte cósmico, y aumenta a la velocidad de la luz. Sin embargo, y puesto que el universo se expande cada vez más rápido, algunas regiones del mismo no podrán ser alcanzados por la burbuja de luz. No sólo las cosas estarán progresivamente más distanciadas entre sí, sino que cada vez habrá menos cosas para ver. El observador se irá quedando a oscuras a medida que la inmensa pompa luminosa se haga más inmensa. El exceso de claridad oscurece. Pero, ¿y si la intensidad de la energía oscura tampoco permanece constante? Si se incrementase, la expansión sería tan fuerte que vencería a la fuerza de la gravedad, y el universo terminaría desgarrándose como una sábana demasiadas veces blanqueada por la lejía. El exceso de oscuridad aclara. En el caso de que la energía oscura disminuyese en intensidad, el universo colapsaría sobre sí mismo. A la huida de uno se opondría el otro, que lo retiene con gravedad. Si el primero contuviese vitalidad suficiente nada le retendría, pero si la energía es menos que nada, la gravedad terminaría por atraerlo todo y el universo se acabaría en el crujir de un papel arrugado. Dicen los que saben que los observadores observarán durante mucho tiempo el final. Entonces las gentes se agolparán en la barandilla del mirador para escrutar fascinadas el rostro arrugado de un cosmos anciano. Antes de resultar devorados, recibirán de su boca desdentada el aliento pestilente del apocalipsis. Mas es posible un universo ekpyrótico, después de todo. Un libro mágico cuyas páginas son quemadas en la penúltima conflagración, para resurgir de sus cenizas como el pájaro rojo en un ciclo interminable de muerte y resurrección. Así es como una alternativa a la creciente obesidad, al reventar, o al arrugar, se halla en ver las hojas de un libro pasar. Big Bang, Big Rip, Big Crunch o Big Splat.

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From → 03. Trespacio

2 comentarios
  1. y si los principios, que por este lado parecen un BIGBANG, por el envés son finales que parecen un LITTLEFLOP, ambos se confunden pues no son dos sino uno, como este símbolo

  2. luciernagas permalink

    Las montañas muy altas llegan a aislar a los pueblos de alrededor. Entonces cada ladera tiene su nombre, cada imagen su perfil, y de cada imagen se hace una montaña. Así se multiplica la roca, pero la montaña es en realidad una, y su nombre es desconocido. Esta desunión de lo unido parece estar por todas partes, en la religión, en la ciencia, en el pensamiento… Quizás el mismo origen hubo de contradecirse para resultar fértil.

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