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Viajar al futuro, otra vez

mayo 5, 2008

En teoría, existen al menos dos maneras de viajar al futuro. Quizás la percepción subjetiva del paso del tiempo esté relacionada con la alteración de la duración de nuestros procesos bioquímicos, de tal manera que su ralentización inducida en grado extremo, podría llevarnos al futuro sin ser conscientes de ello. Este viaje particular es el que se pretende con la crionización. Por otro lado, la Teoría de la relatividad especial afirma que el tiempo está ligado al movimiento, cosa que se suele ejemplificar con la paradoja de los gemelos. Que relojes de sistemas de referencia que se mueven a distinta velocidad registran diferentes intervalos de tiempo entre dos sucesos que ocurran en el mismo momento. Así, se ha demostrado experimentalmente que la velocidad permite viajar en el tiempo haciendo que transcurra más lentamente. Esto ha sido posible gracias al uso de relojes atómicos. Dado que la estructura atómica es universal, el segundo puede definirse con exactitud como “la duración de 9.192.631.770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de cesio”. Mediante relojes marcando estos segundos pudo comprobarse que viajando en un avión a 920 Km/h durante ocho horas se acumula un desfase temporal respecto al sistema de referencia inercial de 10 nanosegundos. Quiere esto decir que, de haber sido capaz de dormir en los aviones, la chica que me esperaba en el aeropuerto de Portland, Oregon, me habría visto algo más joven. Experimentos en aceleradores de partículas demostraron que el ritmo de desintegración de ciertas partículas subatómicas disminuye drásticamente a medida que su velocidad se aproxima a la de la luz. También se sabe que algunos rayos cósmicos atraviesan la galaxia en sólo unos minutos cuando, desde el punto de vista de la tierra, parece que emplean decenas de miles de años. A decir verdad, en el sistema de referencia de un fotón la distancia y el tiempo debe reducirse a nada, su movimiento resultaría tan instantáneo como el ColaCao Turbo. Análogamente, se ha demostrado la predicción einsteniana según la cual la gravedad también retarda el paso del tiempo. Por ejemplo, los soldados que permanecen en un submarino nuclear a 300 metros de profundidad durante seis meses regresan al nivel del mar 500 nanosegundos más jóvenes. Los relojes del vecino del quinto avanzan más rápido que los del friki del sótano, que parece no madurar nunca, simplemente porque se encuentran más alejados del centro del campo gravitatorio de la Tierra. Aunque todos estos desfases temporales son pequeños, lo cierto es que tuvieron que tenerse en cuenta en la elaboración del sistema GPS o los errores acumulados llegarían a ser del orden de kilómetros. Semejante precisión en la cuantificación temporal resulta esencial en otras aplicaciones tecnológicas, tales como el cobro exquisito del gasto en telefonía móvil y el correcto funcionamiento de Internet.

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