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El cielo del mañana

mayo 16, 2008

En un interesante artículo los cosmólogos Lawrence M. Krauss y Robert J. Scherrer reconocen que el universo en el que vivimos, cuya expansión se está acelerando, está borrando las huellas de su propio origen. Es decir, que las evidencias del Big Bang, así como de la propia expansión, desaparecerán con el tiempo, por lo que los observadores en un futuro lejano estarán irremediablemente confundidos. La aceleración de la expansión está vaciando de contenido el universo visible, puesto que las galaxias más distantes terminan alejándose a una velocidad tal que impide que su luz llegue hasta nosotros. Se dice entonces que toda esa materia y energía que no puede alcanzarnos está allende del horizonte de sucesos. Ciertos estudios han concluido que las galaxias más próximas a la Vía Láctea constituirán un único y gigantesco cúmulo de estrellas, mientras que el resto de galaxias se perderán más allá del horizonte de sucesos. Dentro de unos 3.000 millones de años el cielo será maravilloso. Una vasta lengua multicolor llamada Andrómeda acariciará sobre la oscuridad más absoluta el imponente amanecer de la gigante roja en la que se estará transformando el Sol. Andrómeda y la Vía Láctea colisionarán, y para cuando el universo tenga 100.000 millones de años la utilidad del telescopio quedará limitada al imperdonable espionaje de las mutantes más sexys de la vecindad. Todo lo que podrá verse en el cielo, con o sin ayuda, será una infinidad de luciérnagas en una orgía de luz, una magnífica galaxia en forma de bola. El universo habrá perdido su homogeneidad y la teoría de la relatividad será incapaz de predecir un universo en expansión. No habrá desplazamiento al rojo de las galaxias lejanas porque ya no habrá galaxias lejanas para observar. La longitud de onda de la radiación de fondo se habrá estirado tanto con la expansión que se volverá imperceptible. Ni siquiera la cantidad relativa de deuterio y helio, sustancialmente modificadas por el paso del tiempo, podrá revelar la nucleosíntesis en un remoto Big Bang. En tales condiciones el cosmólogo asegurará que el universo es eterno, estático y probablemente infinito. Así pues, quizás nos hallemos en el breve momento de la historia del universo en el que es posible deducir su verdadera naturaleza. Como los propios autores reconocen, esto puede ser motivo de orgullo y un reflejo más del principio antrópico. Sin embargo, es también posible que a lo largo de la historia del universo se hayan borrado algunos aspectos fundamentales para conocer su verdadera naturaleza. Es como tratar de confiar en el amigo que te confía que mintió a un amigo para salirse con la suya. Y es que, parafraseando a Haldane, la realidad no sólo podría ser más extraña de lo que imaginamos sino más extraña de lo que podemos imaginar.

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From → 03. Trespacio

One Comment
  1. He tenido la suerte de leer en alguna ocasión a Lawrence M. Krauss. Todo un referente de la cosmología actual. Sin embargo, me temo que la profundidad y complejidad de los temas que trata no están al alcance de todos los lectores. En mi caso, al menos, después de leer el libro no pude evitar la sensación de que había intentado coger el agua de un cubo con la palma de la mano como única herramienta. Me consuela pensar que al menos el agua que pude retener era limpia y fresca…

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