Skip to content

Malito por cafelito

junio 4, 2008

Me llaman romo y soy cafetómano. Hace tiempo que me prohíbo el café más tarde de las cinco, pero hasta entonces pude haber ingerido un litro. Me gusta su sabor, y mi hogar, esté donde esté, seguro que huele a café. Estará recién hecho, su olor alrededor de las gentes que me saludan con un beso. La estimulación que me causa me es tan cómplice como la libido insatisfecha, lo confieso. De todos mis vicios confesables tal vez sea el café el más nocivo. Mas otros excesos exhibo, tales como la lectura, pero semejante desajuste no lo llamaré vicio, que no me saca de quicio si en eso me falta mesura. En cambio, por más que apetece, el café sí me lo parece. Según lenguas expertas, algunas secadas por toda suerte de húmedas sustancias, una taza de café contiene 100 miligramos de cafeína, quizá 150, además de alquitranes cancerígenos. Mejor una ruina de absenta. Bastarían dos de ellas para poner eléctrico al neófito haciendo el indio, que hallaría coma y punto, Dios sabe si seguido, en caso de absorber poco más de un gramo de cafeína de una sola sentada. Esto es aproximadamente lo que contiene una décima parte de un litro de café concentrado. Asimismo, dice Escohotado, produce un síndrome de abstinencia más rápidamente que los opiáceos de la peor calaña. Un estudio de 1943, al parecer confirmado en los años 60, demuestra que la absorción de un gramo diario de cafeína induce un cuadro carencial, similar a la reacción que provocan ciertas chácharas dirigidas a acabar con nuestras carencias: nauseas, vómitos, tensión muscular, ansiedad, incapacidad laboral, desasosiego y letargia. Aletargado como un oso en invierno me quedé sin café en más de un salón de actos imaginando que la conferencia es una pera. Esperando los rayos de luz filtrándose cuando se abren las puertas y al fin dejan entrar la primavera. Todavía confiando en la ciencia todo esto de la abstinencia y los peligros del café se me hace algo difícil de creer. Por si acaso no pienso dejarlo. ¡Si tanto café solo es tan solo café! No quiero ni hablarlo, ¡qué le voy a hacer! Si por más que tomo mi nombre no deja de ser… romo.

Anuncios
Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s