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Rizos con gancho y medias de nylon

junio 8, 2008

Cuántas veces no has vuelto del campo con esas bolitas (Arctium) tenazmente enganchadas a la ropa. Se trata de un eficaz mecanismo para la dispersión de las semillas, ya que se adhieren a todo y a todos, incluidos los animales que no van a la última. George de Mestral quiso saber el porqué. Cuando volvió de uno de sus paseos con la chaqueta plagada, decidió poner bajo su lupa algunas de ellas. Observó que estaban rodeadas de ganchos minúsculos que se enredaban con los rizos del tejido. Entonces se preguntó si podría diseñarse un sencillo sistema de cierre basado en el mismo principio. Había nacido el velcro, término que proviene de enganchar velvet (terciopelo) a crochet (enganche). En la actualidad, se usa una mezcla de poliéster y nylon para hacer los ganchos y los rizos, aunque algunas aplicaciones, que requieren una resistencia especial, exigen que sean de poliéster puro. Fue otra serendipia la que dio lugar al nylon. Wallace Hume Carothers trabajaba para la empresa Du Pont estudiando polímeros naturales, tales como la seda o el caucho. Pretendía la fabricación de una fibra sintética lo más parecida posible a la seda. Julian Hill, uno de sus compañeros, observó que algunos de los materiales que almacenaba Carothers se estiraban cuando se cogían con la ayuda de una varilla de vidrio. Haciendo el ganso con unos amigos, empezó a estirar y a estirar el material con la misma estúpida emoción que te empuja a hacer pompas de jabón cada vez más grandes. Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que aquel estirado en frío aumentaba la resistencia del polímero, lo que les sugirió que podría tener aplicación en la industria textil. Fue el producto estrella de la Feria Mundial de Nueva York de 1939. Los químicos más inteligentes vistieron a una rubia de piernas quilométricas con medias elaboradas con la nueva fibra sintética. A continuación, metieron a la rubia en un gigantesco tubo de ensayo diseñado para la ocasión. Por supuesto, todos los hombres que pasaban por allí se detuvieron a contemplar lo grande que puede llegar a ser un tubo de ensayo. Las medias de nylon, que junto a los zapatos de tacón de aguja son elementos fundamentales del fetichismo moderno (a mí estas cosas me las cuentan), se pusieron a la venta por primera vez el 15 de mayo de 1940 en la ciudad de Nueva York. En sólo cinco horas se vendieron cuatro millones de pares. A pesar de la demanda tan extraordinaria la producción se detuvo al estallar la guerra, ya que el material se dedicaría a fines militares. De hecho, miles de patrióticas mujeres entregaron sus medias al ejército. La mayoría de ellas siempre creyeron que sus prendas sirvieron para fabricar paracaídas.

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