Skip to content

El primer encuentro

julio 28, 2008

Dice Vinicius que la amistad es el arte del encuentro. Como en cualquier arte, su pleno disfrute demanda el relegar la razón a un segundo plano. Nuestra implicación ha de ser fundamentalmente emocional, espontánea, confiada. Pero sugiero que, una vez más, cometamos una estupidez. Que analicemos un primer encuentro. Más concretamente, que estudiemos el papel que en él desempeña el contacto visual. Algunos investigadores sostienen que la respuesta humana a la mirada es innata, pues la primera imagen a la que reaccionan los bebés recién nacidos es la de un par de ojos, o bien algo similar como dos puntos oscuros sobre una cartulina blanca. Y es que la mirada conlleva un primer reconocimiento del otro como semejante. Una ligera dilatación de la pupila cuando miramos a nuestro acompañante indica agrado, aceptación. Recuerdo que los desconocidos que se cruzaban conmigo por las calles de una pequeña ciudad norteamericana a menudo me saludaban con un breve ademán o una sonrisa. Nos mirábamos a los ojos hasta que estaba próximo el momento de cruzarnos, entonces bajaban la mirada cortésmente. Cuando regresé a España, hubo un tiempo en que me entristecía pasear por la calle y observar que casi no nos miramos, incluso animados por un corazón latino. Pero, ¿qué ocurre en ese primer encuentro?, cuando dos personas cuyos destinos se cruzan deciden sentarse a hablar. Algunos experimentos sugieren que la mirada funciona como un sistema que regula la conversación. Es algo interesante, ya que no somos del todo conscientes de ello. Sin embargo, a través de la mirada establecemos las pausas y detectamos cuándo nos corresponde hablar. Con frecuencia, cuando el que escucha mira mucho hacia un lado significa que no está de acuerdo con su interlocutor. Hacer esto mientras se habla suele indicar inseguridad respecto a lo que se dice. Si mientras le escucha mira al otro, está indicando acuerdo o una especial atención. Suele denotar seguridad en lo que se dice o interés en la reacción ajena si el que habla mira directamente a los ojos. En teoría, una persona puede ejercer cierto control sobre la conversación a través de su comportamiento ocular. Por ejemplo, impidiendo una interrupción al evitar la mirada o interpelarla insistentemente al mirarla con más frecuencia. Porque con la mirada buscamos complicidad, en cierto modo afecto. Debido a la lateralización cerebral, incluso se ha sugerido que la desviación refleja de la mirada ante una pregunta significa diferentes cosas según el lado hacia el que se mire. Así, si la persona mira hacia la derecha significa que está tratando de recordar, pero hacerlo hacia la izquierda indica que está creando, es decir, mintiendo. Si esto funcionase, también lo haría en el caso de la mayoría de los zurdos. Pero todo esto no es importante. Es como tratar de gozar de una pintura mediante el análisis de infrarrojos, de los rayos X, y toda esa parafernalia científica encaminada a ponerle precio. Pero lo cierto es que, en ese primer encuentro, el valor de la experiencia subjetiva es incalculable. Es esa experiencia la que imprime el verdadero sello de autenticidad a la belleza.

Anuncios
5 comentarios
  1. Una visión romántica de la mirada.

    Los japoneses sí que prefieren evitar mirar a los ojos a sus conciudadanos, hace unas semanas junto a un amigo estuvimos viendo videos de las calles de Japón y de sus gentes, nos sorprendíamos al observar que más bien parecían robots y máquinas que seres vivos de carne y hueso. Daba la impresión de que esas personas no perdían el tiempo intentando socializarse de alguna manera, aplacaban el instinto mientras recorrían el camino que va desde el punto A al B.

    Un saludo

  2. luciernagas permalink

    Es cierto. Los japoneses suelen hallar inapropiado el mirar directamente. Incluso se les nota a los que ya llevan muchos años en occidente. Tengo un amigo japonés que no puede evitar esa mirada huidiza, casi fugaz. El gesto es todavía más acusado en su mujer. Por el contrario, he leído que a los norteamericanos les resulta incómoda la excesiva proximidad de los árabes. Personalmente, he podido comprobar que suelen conversar guardando una distancia mayor de lo que lo hacemos la mayoría de los españoles. Pero todo esto no son más que generalidades. Yo mismo reconozco que en una conversación tiendo a mantenerme más lejos de lo habitual, aunque no puedo evitar mirar a los ojos.

  3. Mejor ni hablar de cómo no son capaces de quitarte el ojo de encima los regentes y camareros de un restaurante chino mientras estás comiendo tranquilamente, eso es algo que me pone de los nervios.

    Tenía un profesor en la universidad que jamás te miraba a los ojos directamente, se pasaba las clases mirando al vacío, a la pared o a partes del cuerpo de alumnos. Yo, en cambio, para retarle y analizar su comportamiento, mantenía la mirada durante minutos y minutos, intentando ponerle un poco más nervioso, al final, me hizo amigo suyo y seguimos manteniendo el contacto :p

  4. DULCINEA permalink

    En cuanto a tu comentario sobre la lateralización cerebral, en 1962 Roger Sperry ganó el Premio Nobel al identificar que los dos hemisferios cerebrales eran responsables de funciones intelectuales diferentes. Se sabe que el hemisferio derecho, responsable de las funciones creativas, controla la parte izquierda del cuerpo mientras que el hemisferio izquierdo controla la lógica, la razón, el habla y la parte derecha del cuerpo. La gente zurda suele tener mejor conexión con el hemisferio derecho, la parte creativa del cerebro. Por esta razón hay un número desproporcionado de zurdos genios en el ámbito artístico, como Einstein, Leonardo Da Vinci, Picasso, etc. También hay evidencias de que el número de zurdos es superior en las mujeres que en los hombres y de que el 90% de la población mundial es diestro.
    Todo esto podría explicar el tema de las miraditas de las que hablas.

  5. luciernagas permalink

    Bueno, no exactamente. El hemisferio dominante es el mismo para diestros y la mayoría de los zurdos. En cuanto a la genialidad de los zurdos, no es más que un mito. Hay muchos otros relacionados con ellos, la mayoría negativos. El porcentaje de zurdos en el mundo es variable según el tiempo. Así, por ejemplo, durante el siglo XX la cantidad de zurdos no ha dejado de aumentar, lo que seguramente se debe a la relajación en la presión educativa para ser diestro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s