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Sobre la libertad

septiembre 25, 2008

Es evidente que existen constricciones de tipo biológico en nuestra conducta, digamos materialistas, pero el hecho de que la materia se halle en la raíz de la cultura, que la conciencia emerja de procesos biológicos, no significa que no podamos trascender ese imperativo biológico que caracteriza al resto de especies animales. Si el hombre es especial se debe a su evolución cultural. Es precisamente nuestro desarrollo cultural tan extraordinario lo que nos permite superar en buena medida tales determinismos, los cuales resultan fundamentales a la hora de explicar la conducta animal en general. En este sentido, la libertad sólo existiría en el hombre, pues sólo en el hombre la cultura es verdaderamente esencial a la hora de definir la propia naturaleza. Paradójicamente, parte de la ciencia contemporánea pretende reducir la cultura de la especie a su genoma, menospreciando el hecho de que la cultura sigue sus propios procesos dinámicos que parecen independientes de aquellos mecanismos evolutivos con los que está tan familiarizado el biólogo, muy especialmente la selección natural. Así por ejemplo, la sociobiología constituye un programa de investigación encaminado a explicar la conducta social en términos puramente biológicos. Esta idea presupone en el hombre la existencia de una psicología común independiente de la cultura a la que pertenezca y, lo que resulta todavía más controvertido, se supone que tales rasgos comunes son adaptaciones surgidas por selección natural en las poblaciones humanas del Pleistoceno. El asunto es delicado porque al resaltar el componente biológico de la naturaleza humana en detrimento del cultural/ambiental podríamos estar afirmando implícitamente que determinados aspectos de nuestra conducta son inevitables. Por ejemplo, si decimos que la violencia está en nuestra naturaleza podríamos carecer de la libertad para construir un mundo en paz; si decimos que los diferentes roles de hombres y mujeres son adaptaciones biológicas ¿hasta qué punto podríamos cambiarlos?; si decimos que no existe un verdadero altruismo en la naturaleza humana… Luego, este tipo de ciencia podría servir para justificar el estado actual de las cosas que, por supuesto, siempre beneficiará a la clase dominante. En este sentido se han manifestado científicos de ideología marxista como Lewontin. Pienso que la cultura no puede explicarse simplemente por los genes e intuyo que los genes juegan un papel menor, aunque reconozco que esto último es un prejuicio. Pero si las cosas son como creo, quedaría un amplio margen para nuestra libertad el cual radicaría en el conocimiento. Así, en base a nuestra capacidad cultural, podremos constituir sociedades más justas donde la libertad individual sólo encuentre sentido en armonía con la libertad de los demás. Como algunos se refieren a una ética sin religión, opino que, en cierto modo, existe también una ética sin biología, en contra de Wilson, de Waal, y tantos otros.

Esta entrada tiene su origen en el comentario de Lughnasad al post anterior. Como siempre, Lugh, agradezco tu intervención.

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