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Mentir es perder

septiembre 30, 2008

Érase una vez un pobre tendero judío que vivía en el gueto. Sólo poseía un mísero arenque en un gran tonel de salmuera, y pensaba: “si Dios quiere, antes de que acabe la tarde alguien vendrá y me comprará este arenque…”. Efectivamente, algunos minutos más tarde, una mujer entró y le preguntó: ¿tienes arenques?, ¡por supuesto que sí!, respondió el tendero. Entonces introdujo el brazo en el tonel. A continuación, poniendo cara de estar rebuscando pacientemente, sacó su arenque y dijo: tenga, este es magnífico. Se lo dejo por diez kopecks. La mujer miró el arenque y le preguntó: ¿no tiene uno más pequeño? Claro que sí, respondió el tendero, y devolvió el arenque al tonel y después volvió a sumergir el brazo. De nuevo, puso cara de estar revolviendo en la salmuera antes de volver a sacar su arenque, y añadió: tenga, creo que este le irá mejor… Se lo dejo por cinco kopecks. ¡Perfecto!, contestó la mujer. Me llevo los dos.

Levemente modificado de un cuento tradicional judío.

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One Comment
  1. Te contaré una anécdota real que me pasó.
    Por circunstancias que no vienen al caso, me encontrababa vendiendo sombreros de una Asociación cultural. En eso llegó un señor, se probó uno de los sombreros de paja, y a continuación preguntó si había uno más grande, que aquel le era pequeño. Al momento una persona que estaba mi lado, le dijo que sí. Y le dio otro. El señor lo probó y dio su visto bueno.
    Todos los sombreros eran iguales.

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