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Despertar en otoño

octubre 30, 2008

Esta mañana regresaba de un abrazo que es parte de mi hogar. Con sólo bajar la mirada veía las hojas amarillas acariciando las nubes en aguas dibujadas. Pero cuanta más distancia ponía entre nosotros más claramente sentía cómo mi pecho se había quedado perezoso a milímetros del suyo. En cada metro de asfalto recorrido sentía de nuevo la suavidad de sus mejillas, la calidez de sus labios, recordaba su olor y su sabor, que tan diligentemente memorizó mi espíritu. En la radio escuché su voz susurrándome al oído palabras de amor. Sus dedos se enredaron en mi pelo al tiempo que su boca recorría mi cuello. Retuve su sonrisa en el corazón. De la más pura autenticidad me arrancó sin aviso el aquaplaning. Aparecieron de repente la preocupación del futuro y las fantasías en las ondas. Una de ellas llamó especialmente mi atención. La revista New Scientist publica un estudio que sugiere que el lado derecho del rostro de las personas comunica especialmente su estado emocional. Inconscientemente nos fijamos primero en ese lado de la cara para tratar de averiguar lo que siente el otro. Suele ser más tarde cuando reparamos en el lado izquierdo. Este es un fenómeno que ocurre solamente en la observación de rostros humanos. Una de las conclusiones más interesantes del estudio es que parece que los perros también tienen esta extraña facultad. Cuando un perro te presta atención se fija especialmente en tu lado derecho, como interesándose por tus sentimientos. Ignoro si se trata de un agudo aprendizaje o de un ejemplo de coevolución. En cualquier caso, es indicativo de la estrecha relación emocional que históricamente se ha establecido entre ambas especies. Me pregunto si el hecho de que no sea recíproco se debe a la falta de expresividad de la faz canina o a un déficit de sensibilidad; pues siendo cierto que los perros siempre nos miran como personas, todavía hay personas que tratan a otras como perros. De nuevo escucho interferencias por la radio. Despierto en otoño y regreso a sus brazos.

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One Comment
  1. Hay demasiado empeño en tus palabras, qué quieres encontrar en todas esas cosas, la ciencia no puede explicar, y lo más seguro que así será hasta la eternidad, el sentido de nuestras vidas.

    Sensibilidad versus Evolución

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