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El gran azul

marzo 3, 2009

Galicia vuelve por sus fueros. Hasta los más fieles del gran azul se dieron cuenta hace cuatro años de que había que pasar página. Que era preferible el meteorito al dinosaurio, aunque no fuera más que un guijarro llamado Touriño. Pero la derecha de este país es misteriosa como el océano. Aparentemente homogénea, se mueve al unísono, en realidad desfila, resulta además monolítica. La pluralidad es cosa de izquierdas. El electorado de derechas se moviliza de forma casi militar, acrítica, masiva, disciplinada hasta el escalofrío. No importa si el tronco del partido está dividido de un hachazo o se revele corrompido hasta la raíz, no confundirán la papeleta. Sin embargo, en el mismo mar en el que se caga la gaviota encaminada como Dios manda vive una fauna dispar. En los abismos pululan especimenes oscuros que nadie quiere ver, algunos de los fascistas más recalcitrantes representando la herencia del pensamiento único, de la Grande y Libre, herencia de la que sería higiénico desprenderse. En tales profundidades se mueve con discreto camuflaje democrático la ultraderecha de este país, pues, ¿a quien se creen que votan? El voto de estas gentes de culo prieto no puede ser otra cosa que hipócrita, ya que en el fondo del mar se desprecia la democracia. Algo más arriba, cerca de la zona béntica del gran azul, pueden distinguirse los peces gordos, las clases más adineradas, los banqueros, empresarios, etc. En este caso, el voto por el Partido Popular me parece coherente, pues abogan por un modelo económico liberal que protege sus intereses, lo cual es perfectamente legítimo en democracia. En la zona pelágica, sin embargo, los peces se dejan arrastrar. No me entiendan mal, estoy seguro de que hay un montón de buena gente en contra de las políticas sociales tradicionalmente de izquierdas, por ejemplo, pero intuyo que muchos de los obreros, incluso jóvenes estudiantes que votan al Partido Popular, son presa de las corrientes marinas, algunas venidas de muy abajo. Un obrero votando a la derecha tiene algo de patético, ¿no les parece?, nadando divertido en la superficie hasta que llega la gaviota y se lo come.

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From → 06. Seísmos

14 comentarios
  1. Excelente regreso, para airear una estancia que empezaba a oler a cerrado y a humedad…
    Estoy totalmente de acuerdo contigo (para variar). La derecha suele ser más dogmática, no se cuestiona tanto las cosas. La izquierda es un poco más activa y eso que, debería de ser una cualidad positiva, se convierte, a la hora de gobernar, en una carga demasiado pesada, pues los electores no solemos perdonar deslices y errores con facilidad.
    En cuanto al voto a la derecha en Galicia es una realidad. La cultura rural, conservadora por naturaleza y por absoluta obligación, que nada tiene que ver con vivir o no en el campo, está tan presente en la sociedad que los cambios no son muy bien recibidos. Es mejor jugar sobre seguro, la derecha monolítica de los últimos 70 años, que arriesgar. Además las pocas veces que Galicia ha arriesgado, siempre, siempre ha salido debilitada, y a hostias hemos aprendido a conservar.
    Esperemos que la gaviota no se coma algunos de los avances conseguidos los últimos cuatro años, y si lo hace que se indigeste…

  2. luciernagas permalink

    Esperemos también que la perspectiva de cuatro años engaviotados sea suficiente para hacer autocrítica.

  3. Juan Pablo permalink

    Antes de nada enhorabuena por este blog, es uno de mis favoritos debido a sus interesantes e inteligentes artículos.

    Por ello me ha causado sorpresa encontrarme con alguien inteligente usando un topicazo como: “Un obrero votando a la derecha tiene algo de patético”.

    Aparte de que estés llamando patéticos a la mayoría de votantes de derecha (al fin y al cabo, casi todos trabajadores) Comentar 2 cosas:

    1- Es cuando menos discutible que a un obrero, laboralmente, le vaya mejor con un gobierno de izquierdas que con un gobierno de derechas. (A un obrero le preocupa principalmente que haya trabajo y si vota a la derecha será porque pensará que habrá más estabilidad y oferta laboral)

    2- Por otro lado ¿Es que tú piensas que la única motivación para votar a un partido u otro es la laboral?
    Existen muchas motivaciones por la que un obrero puede votar a un partido u otro (Más libertad de enseñanza, más defensa de la vida, menos ataduras con nacionalistas, más honradez, más patriotismo, mejor lucha contra el terrorismo, más seriedad en las relaciones internacionales, etc, etc)

    Seguramente tú opinaras que estos valores los defiende mejor un partido de izquierdas que uno de derechas , pero hay muchos obreros que tienen sus ideas propias y que se sienten mejor representados por la derecha.

    Por ello, llamar patético a un obrero que no piensa como tú, denota una arrogancia inesperada en alguien inteligente.

    Un saludo cordial

  4. luciernagas permalink

    Hola Juan Pablo. Mi intención no fue la de ofender a nadie cuando he dicho que “un obrero votando a la derecha tiene algo de patético”, ni tampoco he asumido ningún tópico de manera acrítica. Lo que quise decir es que un obrero votando a un partido cuya política económica beneficie principalmente al patrón, porque como resultado de dicho beneficio el obrero sacará tajada, en lugar de votar a otro partido que idealmente pretende una distribución de la riqueza más justa, tiene algo de patético. Pero igualmente podría añadir que los votantes de izquierdas tenemos algo de patético cada vez que participamos ilusionados en estas democracias maniatadas por el poder económico. Admito que mi visión de la derecha política es probablemente demasiado pesimista y está muy influenciada por ciertos prejuicios, pero en ningún momento he pretendido exponer que las motivaciones de un obrero a la hora de votar no puedan ser convenientemente complejas, aunque intuyo que, desgraciadamente, eso no siempre es así para muchos, obreros o no. Por supuesto, no he llamado a nadie patético por el mero hecho de no pensar como yo. Hacer tal cosa no sólo resultaría arrogante, como tú dices, sino que sería verdaderamente patético, pues caería en el absurdo de tener que señalar a prácticamente todos a mí alrededor como patéticos. Aún no he perdido la cabeza para caer en semejante ridículo. Yo adopté un lenguaje metafórico y deliberadamente provocador y tú pareces haber interpretado mis palabras de forma radical. Sin embargo, me satisface que mi provocación haya dado pie a tu crítica, que considero acertada en lo esencial y agradezco.

  5. luciernagas permalink

    Por cierto, nadie inteligente está libre de la necia tesitura, e incluso un necio puede errar en su necedad. Además, aunque la arrogancia anquilosa la inteligencia por dificultar el aprendizaje, no faltan personas inteligentes que son al mismo tiempo arrogantes. En este sentido, la arrogancia adquirida cuando más se sabe me parece un primer síntoma de senescencia intelectual, mientras que la humildad manifestada con un atento silencio suele preparar al ignorante en su asalto al conocimiento.

  6. Pues siento meterme donde nadie me llama, pero no estoy de acuerdo para nada con el comentario de Juan Pablo. En primer lugar, cuando el autor menciona que un hombre votando…, en principio, se refiere, al hecho en sí, no quien lo hace. No llama patético al obrero que lo hace, si no la acción.
    En segundo lugar, no puedo estar de acuerdo con ese planteamiento. Es posible que como trabajadores nos vaya mejor, en cuanto a oferta laboral, con un gobierno de derechas, pero los derechos de los trabajadores los han conseguido las organizaciones de izquierdas. Sí, hace muchos años de eso, Pero la derecha, y sobretodo esta derechona española, siempre ha intentado recortar esos derechos.
    En cuanto a que un partido de derechas pueda defender esos valores que citas mejor que uno de izquierdas, tengo muy serias dudas. Y podría poner un ejemplo para cada uno de ellos.
    Tampoco hay que olvidar, el contexto que se cita, que es Galicia. No sé si conoces este contexto o no, nosotros que hemos sufrido años y años de fraguismo sí lo sabemos…
    Saludos a ambos.

  7. luciernagas permalink

    Únicamente añadir que eres bien recibido, Lughnasad. La discrepancia se hace pública precisamente para invitar a todo el que se sienta interpelado de alguna manera. Si necesitas que alguien te llame para meterte, que sepas que humildemente te llamo yo mediante este blog. A ti y a todo aquel que este dispuesto a expresar sus ideas de forma razonable y respetuosa con los demás. Si en algún momento diese la impresión de que yo mismo incurro en las debilidades que digo censurar entonces agradecería vuestro reproche, que vería como una oportunidad de enmienda y reafirmación de principios que entiendo básicos en la construcción de una sociedad plural y tolerante.

  8. Juan Pablo permalink

    Gracias a este gobierno, ahora las niñas van a poder tomar la píldora del día después con total libertad, además sin necesidad de que se enteren los padres, podrán follar tranquilamente cada fin de semana.
    Desde luego los chicos les animarán a ello (no nos gusta follar con condón)

    ¿Para que sirve la educación sexual teniendo esta píldora?

    Ante esta triste realidad, hay intelectuales que se extrañan de que haya muchos obreros y gente humilde (también en Galicia) que no votan a la izquierda.

  9. Juan Pablo, tu mensaje resulta ciertamente ventajista y oportunista. Pero, fíjate que aún así te contestaré.
    Las chicas (que no niñas) follan tranquilamente el fin de semana con o sin píldora del día después. Y los padres no se enteran de nada de lo que hacen, con o sin píldora. Así que el argumento se cae por su propio peso. La gratuidad de la píldora no va a hacer que ahora follen más.
    A qué educación sexual te refieres. Ay sí, esa que los partidos de derechas, con la guía vaticana por bandera, proclamáis: abstención, virgnidad hasta el matrimonio,… La derecha española jamás se preocupó por la educación sexual y eso es algo que sí le deberíamos exigir al gobierno. Pero si montáis el pollo por educación para la ciudadanía, qué haríais en el caso de una asignatura que se llamase Educación e Higiene sexual: ¿EXCOMUNIÓN?

    En otro orden de cosas, esta píldora se lleva repartiendo con receta desde principios de década y se han vendido casi 1 millón de pastillas y no ha pasado nada. No es un método anticonceptivo y su precio, unos 20€, tampoco permite que se use de forma periódica como tal. En ese sentido vuelvo a repetir la exigencia de una educación sexual eficiente a los jóvenes, que a pesar de lo que pueda parecer andan bastante perdidos y con falta de información.

    Y para acabar, lo de intelectual no acabo de entenderlo, ¿es un insulto, un chascarillo? Ah, ya caigo, la derecha española no tiene adalides intelectuales que la apoyen. No me doy por ofendido, para que lo sepas, yo tampoco soy un intelectual, que se le va a hacer, nadie es perfecto.
    Saludos

  10. Juan Pablo permalink

    Es un tema de conceptos, la izquierda, aludiendo al progresismo, está a favor de la píldora post-coital sin receta e incluso para niñas (las menores de edad lo usan y tienen acceso total a ellas)
    Sin embargo, hay mucha gente (obreros, ricos, parados, etc) que tienen unas ideas conservadoras y esto no les gusta. Es simplemente un ejemplo de razón inmaterial por la que no se quiere votar a la izquierda.
    Tú, Lughnasad , en vez de argumentar este hecho (y decir si éticamente te parece bien o te parece mal) desvías tu razonamiento hablando del Vaticano, de la excomunión, etc, etc.

    En fin, y ya que te has dado por “aludido”, te adjunto la definición de intelectual de la Real Academia Española:
    (Del lat. intellectuālis).
    1. adj. Perteneciente o relativo al entendimiento.
    2. adj. Espiritual, incorporal.
    3. adj. Dedicado preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras. U. m. c. s.

    A mí nunca me ha molestado que me llamen intelectual, pero si tienes prejuicios con esa palabra sustitúyela por gente que piensa o gente que razona basándose en sus conocimientos.

    Yo simplemente me sorprendo de que haya intelectuales que no entiendan porque se puede no votar a la izquierda.

  11. En primer lugar, yo no tengo por qué decir cuál es mi postura, para rebatir tus ideas conservadoras. Si me la pregunta, como haces ahora, no tengo problema en contestar: te diré que tampoco estoy muy de acuerdo con esta medida, pero las razones por las que no estoy muy a favor distan años-luz de las posturas conservadoras. No estoy de acuerdo, por que no van al fondo de la cuestión: la falta alarmante de educación sexual. Esta falta de educación tiene muchos motivos: los padres no son capaces de afrontar determinados temas con sus hijos, conclusión no dicen nada y miran para otro lado, su niña no folla y punto; en los colegios, sólo determinados profesionales son capaces de abordar el tema, exponiéndose personalmente a las protestas de los padres (claro, como sus niñas no follan); el Gobierno si es de derechas, sencillamente no afronta el problema, si es de izquierdas, sufrirá las críticas exarcebadas de la derecha apoyada por organizaciones de ultraderecha como el foro de la familia o la ultraconservadora jerarquía eclesiástica española con protestas y manifestaciones, si el Gobierno fuera valiente lo haría, por el bien de sus ciudadanos, si es cobarde calla y las cosas siguen como están.
    La realidad del problema es que las niñas follan y deberían saber qué medidas tomar. Te sorprendería el tipo de preguntas que hacen chicos y chicas de 14 o 15 años sobre el sexo, si lo viera algún padre no reconocería a su hijo. Lo que no es admisible es que el número de embarazos no deseados en adolescentes sigue creciendo hasta cifras realmente alarmantes, si hay que tomar medidas excepcionales que se haga, mirar para otro lado es mezquino.
    En cuanto a lo de intelectual, es difícil saber el sentido exacto de una frase en un escrito. Al emplear la palabra intelectual, noté cierto toque despreciativo hacia el término y que intentabas aplicármelo. Por eso me di por aludido. Personalmente, no tengo ningún problema con el término, sencillamente no lo soy y punto. Si me considera un intelectual no tendría el menor reparo en asumirlo.
    Como persona de izquierdas que me considero, creo que esta derecha española, ultraconservadora, con tantos lastres a sus espaldas (apoyo de la dictadura, lazos estrechos con la rancia curia católica de este país, poco respetuosa con las periferias, liberalista a ultranza, privatizadora, y con lazos muy estechos con el capital y la corrupción) no debería ser apoyada por obreros y la clase media. Muy diferente sería el panorama, si hablásemos de la derecha centroeuropea o nórdica, donde las preocupaciones sociales y medioambientales se tratan de otra forma, en estos casos entendería perfectamente un apoyo de las clases trabajadoras, con la derecha española, lo siento pero no.

  12. Juan Pablo permalink

    En fin, ahora comprendo como surgen las dictaduras de izquierda; como no es bueno apoyar lo que no sea la izquierda ¿para que queremos otros partidos? al fin y al cabo es lo mejor para los trabajadores.

  13. Tuché Juan Pablo. Eres un tipo listo, por fin me has desenmascarado. No tengo mucho más que decir.
    Sólo me queda esperar a que muchos como yo que añoramos las dictaduras de izquierdas, hagamos una revolución de esas chungas (comunistas). Me quedo con tu IP y cuando esté en el poder iré a por ti en una de esas purgas que tanto nos gusta hacer a los comunistas de verdad…
    …no temas era broma.
    Saludos Juan Pablo. Tú ganas.

  14. luciernagas permalink

    ¡Vaya!, sea lo que sea lo que ha venido del mar ha terminado por desbordarnos, ¡no os parece? Una ola de prejuicios casi ahoga nuestra razón, creo yo. En un escrito, más irónico que otra cosa, pretendía señalar la existencia de una contradicción en el voto a la derecha de las clases más humildes. Pienso que en estos tiempos de crisis la “clase obrera” se ve tentada por la derecha debido a que tiene miedo, con toda razón, pues son los primeros en acusarla, y cuando se tiene miedo la reacción más natural en el ser humano es de carácter conservador, “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”. Entonces ansiamos olvidar que la crisis se debe precisamente a las prácticas avariciosas de los más adinerados, fiel reservorio del voto de derechas. Por la propia dinámica capitalista los ricos son cada vez más ricos y los pobres más pobres, de ahí que una clase media relativamente numerosa y convenientemente embobada en su espíritu crítico resulte de gran interés para la derecha. Este plato es el que se come el joven votante de derechas. La otra alternativa, tratar de cambiar las cosas para regular seriamente el volumen de riqueza de unos pocos en aras de una distribución más equitativa que de una oportunidad a los excluidos constituye algo demasiado arriesgado, ¿y si pierdo lo que tengo?¿y si todo se va al traste? Luego, todos los que tenemos una cantidad razonable en el bolsillo somos muy buenos, sí señor, buenos hipócritas. Por suerte, siempre podremos recurrir a la misa matutina donde poder exculpar nuestros pecados poco antes de tomar el vermú. Al fin y al cabo, solo hay que fijarse en la Iglesia Católica para comprender lo que significa el voto de pobreza. ¡Claro que un obrero puede votar a la derecha! y está bien que así sea, aunque muchas veces no sirva más que para ilustrar una de las miserias de la democracia, el poder de la ignorancia y nuestra sensibilidad a la manipulación mediática. Sin duda, la democracia es lo mejor que tenemos, pero su valor reside precisamente en la consciencia de sus debilidades. La democracia es una pantomima si no insistimos en la educación. Una democracia sin libertad ni ilustración no es más que una deformidad al servicio de una dictadura, la dictadura del capital. Que las niñas tengan acceso a la dichosa píldora o que una chiquilla de 16 años pueda abortar sin ni siquiera llegar a saberlo sus padres son cosas que tampoco me gustan. En estos casos se suele apelar a la madurez de la persona, pero en nuestras democracias rebosantes de todo la infancia no deja de crecer. El niño explotado en una mina de Perú está condenado a ser un adulto que contribuya a impedir que la miseria devore a toda la familia, él carece de infancia. El universitario de España se comporta, sin embargo, como un niño, ignorante de la belleza que le rodea en un parque público mientras balbucea necedades entre plásticos y botellas de alcohol. La infancia no viene dada por la edad, es un asunto cultural, y esto es algo que debiéramos comprender cuando en nuestra sociedad damos progresivamente más libertad a los jóvenes. Porque la libertad en sociedad ha de llevar consigo responsabilidad o será un arma hiriente que la desangre.

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