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Razas humanas

marzo 24, 2009

El otro día, el 21 de marzo, fue el día internacional contra el racismo y contra la xenofobia. Al final de uno de los telediarios que se hacían eco de la noticia se emitió un breve reportaje donde se destacaban algunas iniciativas populares a propósito de la celebración. En una plaza de una ciudad que no recuerdo dispusieron un panel en blanco sobre el que la gente dejaba escrita una frase a modo de contribución a la causa. Sólo pude leer lo escrito por una persona: “una sola raza, la raza humana”. Esta frase se puede interpretar al menos de dos formas distintas. Puede expresar un pensamiento desiderativo, es decir, no importa si existen o no las razas, lo importante es que todos somos seres humanos; o bien puede significar que realmente no existen las razas dentro de la especie humana. Desde una perspectiva biológica existen dos formas de abordar la cuestión. Por un lado, uno puede considerar la idea de raza que tiene el hombre común y estudiar si tal concepto tiene un fundamento biológico. Por otro, uno puede considerar el concepto de raza en Biología y estudiar si puede aplicarse al caso de la especie humana. En mi opinión, la raza, tal y como se suele entender, digamos un concepto social de raza, no tiene ninguna base científica. Sabemos que la variación genética que existe entre grupos raciales es mucho menor que la que existe entre individuos de una misma raza. Es decir, la mayor diversidad genética se da dentro de grupos y no entre ellos. También sabemos que la mayoría de los rasgos que sirven para definir las razas, tales como la pigmentación de la piel, son meras adaptaciones climáticas. Sin embargo, se ha postulado razonablemente la existencia de distintos ecotipos dentro de la especie humana. Es decir, poblaciones más o menos aisladas que se adaptaron a diferentes condiciones ecológicas. La existencia de tales ecotipos ha sido principalmente defendida por Pigliucci y Kaplan, los cuales sugieren, por ejemplo, que cuando la gente reconoce “que los negros son más atléticos que los blancos” no se da cuenta de que la verdad está siendo eclipsada por una clasificación deficiente. En otras palabras, el concepto social y el concepto biológico de raza no tienen nada que ver. Una persona “negra” y otra “blanca” pueden pertenecer al mismo ecotipo, y los “negros”, “blancos”, “amarillos”…, podrían a su vez incluir distintos ecotipos. Por ejemplo, podría existir un ecotipo en el este de Africa especialmente adaptado a la resistencia atlética cuyos integrantes pueden ser “negros” kenianos, “no tan negros” etíopes, “blancos” bereberes… Pero lo importante es que si existiesen algo así como razas biológicas o ecotipos dentro de la especie humana, algo todavía controvertido, nada tienen que ver con nuestra clasificación racial, la cual está vacía de contenido científico.

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From → 06. Seísmos

3 comentarios
  1. Un par de puntualizaciones.
    La frase a la que haces referencia es interesante, si no fuera por que, eso de la raza humana chirría un poco. Para hablar correctamente deberíamos usar el término especie humana. Por supuesto, no es una crítica a tu post, si no smplemente una aclaración.
    En cuanto a lo de las razas, es evidente, que biológicamente, parece que no existen diferencias suficientes para poder hablar de razas, pero morfológicamente las diferencias son notables. Recientemente, he leído un libro de un eminente forense estadounidense que era capaz, a partir de una serie de huesos, determinar con una grandísima fiabilidad la raza de la víctima.
    Por otro lado, el uso social de las razas sólo sirve para hacer diferencias entre razas superiores e inferiores, lo cual sí es una auténtica memez.

  2. luciernagas permalink

    Es evidente que la variabilidad fenotípica humana puede clasificarse en grupos, aunque siempre habría individuos que no sabríamos dónde clasificar. Lo que ocurre es que la mayoría de los rasgos que utilizamos para establecer dicha clasificación dependen de la variación en un puñado de genes, por lo que desde el punto de vista genotípico se trata de una clasificación arbitraria. Dicho de otro modo, pienso que uno podría realizar una clasificación humana maximizando la diferencia genética entre grupos y tales grupos no corresponderían con nuestras categorías raciales. Esto que puede parecer contraintuitivo se debe precisamente al enorme peso que damos a ciertos rasgos fenotípicos, los cuales dependen de muy pocos genes. Por ejemplo, creo recordar que la variación en el color de la piel básicamente depende de la variación en tres genes. Por otro lado, están presentes efectos pleiotrópicos que magnifican los efectos fenotípicos de unas pocas variantes. Así, la variación en tales genes no sólo afecta al color de la piel, sino también al de los ojos, pelo… etc. Y es que un concepto de raza biológica basado en la divergencia genética no se corresponde con nuestra idea de raza. En cuanto el fundamento objetivo del concepto de raza venga dado por la diferencia a nivel genético, las razas humanas, tal y como se entienden comunmente, carecen del mismo.

  3. lina marcela permalink

    porfabor me pueden decir las diferentes razas del mundo

    le agradesco

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