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Selección natural no es reproducción diferencial

marzo 27, 2009

El insigne biólogo Ernst Mayr definió la selección natural como “la supervivencia no aleatoria y el éxito reproductivo de una pequeña fracción de los individuos de una población, debido a la posesión en un momento dado de caracteres que potencian su capacidad para sobrevivir y reproducirse”. Esta definición pretende desgranar las claves que conducen al principio de selección natural de manera precisa. Así, la apelación a un proceso no aleatorio significa la existencia de variación heredable en la capacidad reproductiva y de supervivencia de los individuos. De manera implícita, señala además las implicaciones derivadas de un incremento geométrico en el número de individuos de una población en contraste con una fuente de recursos limitada. En particular, este contraste conduce a una lucha por la existencia. Dado que el tamaño de población permanece más o menos constante a lo largo de sucesivas generaciones, sólo un porcentaje minoritario de la población habrá sobrevivido y dispondrá de la oportunidad de contribuir con sus genes a la génesis de la generación siguiente. Finalmente, se afirma que tal reproducción diferencial se debe en último término a propiedades intrínsecas de los individuos. Es decir, depende de su constitución genética y, más concretamente, de en qué medida dicha constitución le permite interaccionar eficazmente con un ambiente determinado. Recapitulando, digamos que una enorme capacidad de crecimiento poblacional en combinación con la limitación ambiental conduce a una lucha por la supervivencia en la que ciertos individuos están mejor dotados que otros, por lo que tendrán una mayor probabilidad de reproducirse. En la medida en que los genes sean los responsables de los rasgos que les otorgan dicha ventaja reproductiva, que tal variación genética sea heredable, y que el ambiente se mantenga relativamente constante, el acervo génico de la población cambiará con el tiempo de forma direccional, por lo que esta estará progresivamente mejor adaptada. Sin embargo, tal y como Brandon ha destacado, la reproducción diferencial y la selección natural son cosas distintas. Aunque la selección natural es con frecuencia definida como un mecanismo evolutivo, es útil establecer la distinción entre la reproducción diferencial como mecanismo y la selección natural como su explicación darwiniana. De hecho, es del todo posible que tenga lugar la reproducción diferencial de variación heredable sin que se produzca selección natural. Por ejemplo, mediante un proceso conocido como deriva genética, del cual trataremos más adelante.

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