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Sobre el altruismo biológico

marzo 30, 2009

Hubo un tiempo en el que no estaba de moda entre los biólogos referirse al altruismo biológico como un carácter que pudiera haber evolucionado mediante la selección de grupo. Fue una época, la de finales de los años 70 y principios de los 80, en la que se abría camino poderosamente la idea del gen egoísta gracias a la belicosa pluma de Richard Dawkins. Una idea brillantemente desarrollada por este autor, y más que sobradamente reconocida, heredada, sin embargo, de trabajos previos realizados principalmente por William D. Hamilton y George C. Williams. Este último, más que nadie, pretendió darle la puntilla definitiva a la selección de grupo que planteaba Vero C. Wynne-Edwards, entre otros, en virtud de una supuesta superioridad de la selección a favor del individuo dentro de grupos. Entonces se explicaba el altruismo, observado en tantas especies de invertebrados y vertebrados, dentro del contexto de la selección individual, de carácter necesariamente egoísta, apelando a la aptitud inclusiva o a la búsqueda de reciprocidad. Tuvieron que pasar décadas para reconocer que nuestra comprensión del proceso evolutivo se encuentra excesivamente centrada en el gen y que la selección de grupo puede dar lugar a un altruismo genuino. No obstante, la idea de la selección de grupo descansa sobre dos premisas fundamentales bien conocidas desde principios del siglo XX. De hecho, pienso que ya eran conocidas por el mismo Darwin. Por un lado, la naturaleza abstracta del principio de selección natural, de manera que esta puede actuar no sólo sobre los individuos sino sobre cualquier entidad que se copie con alta fidelidad, varíe y se reproduzca de manera diferencial de acuerdo con dicha variación. Por otro, la evidencia de la organización jerárquica de la biosfera. Así, por debajo del individuo la selección puede actuar sobre los genes y las células, y por encima sobre grupos, especies e incluso ecosistemas, en la medida en que tales entidades satisfagan las condiciones mencionadas. Ciertamente, lo que es ventajoso a un nivel jerárquico suele ser desventajoso a otro nivel causando un conflicto que se dirimirá dependiendo de la fuerza relativa de cada proceso selectivo. Luego el altruismo podrá evolucionar por selección de grupo allí donde se imponga a la selección a nivel individual, y cuando la presencia de individuos altruistas dentro de las poblaciones confiera a estas una mayor probabilidad de sobrevivir en un ambiente determinado, frente a otras poblaciones del entorno en la que sus integrantes se comportan de manera egoísta. En otras palabras, el altruismo biológico no es la mera consecuencia de una suerte de laissez faire evolutivo donde cada individuo busca su propio interés.

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One Comment
  1. Good article. I will be dealing with some of these issues as well.
    .

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