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Taxonomía de la violencia

febrero 24, 2010

La violencia se oculta detrás de la apariencia y tiene el rostro de un niño bien nutrido. Slavoj Žižek distingue al menos tres tipos de violencia en sociedad. Una violencia de tipo “subjetivo” es practicada por un agente fácilmente reconocible. Se trata de la violencia que habitualmente identificamos como tal, la violencia de los manifestantes apedreando autobuses o quemando contenedores de basura, la violencia de la policía aporreando a los manifestantes, etc. La violencia simbólica es una violencia encarnada en el lenguaje, presente en formas del discurso dirigidas a la dominación o la provocación del otro, a su manipulación como individuo disuelto en la masa. Un lenguaje que busca la alienación del individuo que conviene al poder. La violencia simbólica se ejerce también con la imposición de cierto universo de sentido. Tal vez un ejemplo de esta violencia sutil se observe en la tolerancia comprendida desde la ética liberal. Una ética que arranca del orgullo por la identidad cultural, pues la tolerancia se expresa como la aceptación del inmigrante siempre que este se acomode a los valores culturales que definen a la sociedad que le acoge. Una tolerancia a la defensiva, donde la obligación de ser tolerante con el otro implica no invadir su espacio. Se da la paradoja de que ser tolerante en este sentido supone respetar la intolerancia del otro a mi excesiva cercanía. En definitiva, nos recuerda este interesante autor,  la sociedad capitalista comprende la tolerancia como una expresión de la reivindicación de un derecho, lo cual no sorprende, el derecho a que te dejen en paz. Finalmente, existe una violencia  imperceptible porque la violencia subjetiva debe percibirse en contraste con un estado de cosas normal al que suponemos no violento. En semejante estado se inscribe para nosotros una vida acomodada en el sistema capitalista; una vida en la que los demás no te molestan, permitiéndote ser razonablemente feliz con un trabajo bien remunerado, una familia que juega a la wii, una casa de techos altos, y un labrador dorado con todas las vacunas al día. Pero ese estado idílico solo perturbado por la violencia del indigente, del manifestante, del estúpido, del inmigrante, del negro, del terrorista, del ignorante…, es en realidad un estado de pura violencia, la violencia de un sistema que en su voracidad materialista genera cada vez más excluidos. Es la violencia invisible, la violencia sistémica.

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From → 06. Seísmos

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